La grabación fue rápida, casi todo en una sola sesión. Lo hicieron en los estudios EMI, donde Martin trabajaba. Aunque al principio querían hacerlo en vivo, en el Cavern Club, él no lo permitió por razones técnicas. En cambio, grabaron en estudio, y el resultado fue un álbum que se vendió bien, se mantuvo en el top 10 durante más de un año. Eso era raro para un debut.
Incluía canciones que ya habían sacado como sencillos, como Love Me Do, y también versiones de temas que ya conocían. Lo que destacó fue que las canciones de John Lennon y Paul McCartney estaban escritas por ellos, no por otros. Era algo nuevo, y ayudó a que la banda se notara como algo más que una banda de covers.
En Estados Unidos, el disco no salió al principio. Allí, The Beatles no tenían mucho éxito hasta que llegó la Beatlemanía. Entonces, editaron una versión más corta, y después, cuando pasaron a CD, se ajustaron las ediciones para que coincidieran con las británicas. Hoy sigue siendo un disco importante, aunque no es el más famoso de la banda.