La historia detrás
Cuando los Beatles empezaron a buscar su primer gran éxito discográfico, se encontraron con una canción que John Lennon había escrito en Liverpool en junio de 1962. La idea original era un tema lento, con un aire de blues, inspirado en parte por el estilo de Roy Orbison y un juego de palabras de una canción de Bing Crosby que usaba la palabra "please" de forma repetida. En esa primera versión, la canción era bastante sencilla, sin armonías vocales ni la introducción de armónica que hoy conocemos.
Fue el productor George Martin quien, al escucharla, sugirió que el tempo era demasiado lento para ser un éxito. Tomando su comentario al pie de la letra, la banda regresó al estudio el 26 de noviembre de 1962 y la grabaron a mayor velocidad, añadiendo la armónica y dándole ese impulso que la convertiría en su primer gran hit. Esta versión, grabada en los estudios EMI de Londres, se lanzó como single en el Reino Unido el 11 de enero de 1963, alcanzando el número 1 en algunas listas importantes. El tema, que da título a su primer álbum de estudio, fue una composición acreditada a McCartney–Lennon, aunque la forma final tuvo una influencia decisiva de George Martin.