Las sesiones de grabación posteriores, que se extendieron desde mayo hasta octubre de 1968 en los EMI Studios, estuvieron marcadas por una creciente tensión interna. Las diferencias creativas y las discusiones se volvieron frecuentes entre los miembros de la banda. Este ambiente de conflicto se intensificó con la presencia de Yoko Ono en las sesiones, algo que incomodaba a la mayoría, excepto a John Lennon. En medio de estas disputas, el ingeniero Geoff Emerick dejó la banda y el baterista Ringo Starr incluso renunció temporalmente en agosto, siendo Paul McCartney quien asumió la percusión en algunas pistas. A pesar de estas fricciones, el álbum doble, que incluía temas como Back in the U.S.S.R. y Dear Prudence, logró alcanzar el primer puesto en las listas de éxitos tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos.
El lanzamiento del álbum en noviembre de 1968 recibió críticas divididas. Si bien algunos críticos señalaron la aparente falta de cohesión y la naturaleza satírica de algunas canciones en un contexto social y político convulso, otros alabaron la calidad de la escritura de Lennon y McCartney. Con el tiempo, el disco ha sido reconocido por su diversidad estilística, abarcando desde el music hall y el folk hasta el art rock, blues, hard rock y experimentación sonora. En 2003, la revista Rolling Stone lo ubicó en el décimo puesto de su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. Una remezcla ampliada del álbum, a cargo de Giles Martin, se lanzó en 2018.