🇮🇹 IT · Italia · Capítulo 3 de 8
El Festival de Sanremo: La Máquina que Convirtió la Canción Italiana en Fenómeno de Masas (1951–presente)
La ciudad de Sanremo está en Liguria, en la Riviera italiana, a veinticinco kilómetros de la frontera con Francia. Es una ciudad pequeña, de unos cincuenta mil habitantes, conocida por sus flores — es la capital italiana de la floricultura — y por un casino elegante que en invierno, cuando los turistas de verano ya no están, necesitaba algo que atrajera a la gente.
El 29 de enero de 1951, el Casino de Sanremo acogió la primera edición del Festival della Canzone Italiana con cuatro cantantes, una orquesta, y un presentador — Nunzio Filogamo — que tenía que llenar una noche con un concurso de canciones nuevas. Ganó Nilla Pizzi con "Grazie dei Fiori." La sala no estaba llena.
Setenta y cinco años después, el Festival de Sanremo es el evento televisivo más visto de Italia, el termómetro de la cultura popular del país, la máquina que ha lanzado a los artistas más importantes de la historia de la música italiana — y el escenario del momento más oscuro y más misterioso de esa historia.
La televisión y el milagro económico
El Festival de Sanremo creció junto con Italia. En los años cincuenta, la televisión llegó a los hogares italianos con la misma velocidad con que el dinero del boom económico — el milagro económico de la posguerra que convirtió a Italia de país agrícola en potencia industrial en una sola generación — llenaba los bolsillos de una clase media nueva que quería entretenimiento.
La RAI — la radiotelevisión pública italiana — empezó a transmitir Sanremo por televisión y el festival se convirtió en el primer gran espectáculo televisivo del país. Los italianos que acababan de comprarse el primer televisor lo encendían para ver Sanremo. Los artistas que ganaban en Sanremo se convertían en estrellas nacionales en una semana. El festival era la industria musical italiana concentrada en tres noches de febrero.
Lo que Sanremo hizo que ningún otro mecanismo hubiera podido hacer fue crear un repertorio compartido: un catálogo de canciones que todos los italianos de todas las regiones, de todos los dialectos, de todas las clases sociales conocían y podían cantar. En un país que en 1951 todavía no tenía el italiano como lengua realmente común para la mayoría de su población — la gente hablaba dialectos en casa y aprendía el italiano estándar en la escuela — Sanremo fue la escuela musical que unió al país con melodías.
"Volare": el momento en que Italia voló
El momento fundacional de Sanremo — el instante que lo convirtió de concurso local a fenómeno global — fue la octava edición, en 1958.
Domenico Modugno — cantante y compositor nacido en Polignano a Mare, Puglia, que había pasado años escribiendo canciones que nadie quería publicar — llegó a Sanremo con una canción extraña: "Nel blu dipinto di blu", conocida popularmente como "Volare". La canción empezaba con el narrador soñando que se pintaba las manos y la cara de azul para volar por el cielo sin peso, sin preocupaciones, solo con el viento y el espacio abierto. No tenía ningún parecido con las canciones sentimentales y cargadas de nostalgia que dominaban el repertorio sanremense.
El jurado de selección casi la rechazó. Al final fue admitida. En el escenario del Casino de Sanremo, Modugno hizo algo que ningún cantante italiano había hecho antes: extendió los brazos como si fuera a volar mientras cantaba el estribillo. El gesto fue tan inesperado, tan libre, tan físicamente distinto de la postura rígida y formal de los cantantes de la época, que el público no supo exactamente cómo reaccionar — y luego explotó en aplausos.
"Volare" ganó Sanremo 1958. Fue el primer artista que ganó en la historia del festival cantando su propia composición — hasta ese momento los cantantes interpretaban canciones de otros. Fue llevada a Eurovisión, donde quedó tercera. Y luego conquistó el mundo: vendió más de veintidós millones de copias, estuvo trece semanas en el número uno del Billboard Hot 100 norteamericano, y Domenico Modugno se convirtió en el primer artista en ganar el Grammy a la Grabación del Año y al Mejor Álbum del Año simultáneamente — los primeros Grammys de la historia, en 1959.
Nadie en Italia — ni el propio Modugno — había imaginado que una canción en italiano sobre soñar que uno vuela por el cielo azul podía llegar tan lejos.
Los años dorados: los urlatori y el beat italiano
En los años sesenta, Sanremo se convirtió en el escenario donde la Italia del milagro económico procesaba sus contradicciones culturales. Por un lado, la tradición de la canzone italiana — melódica, sentimental, orientada a la voz lírica. Por otro, el rock and roll que llegaba desde Estados Unidos e Inglaterra y que los jóvenes italianos querían hacer propio.
Los urlatori — literalmente "los que gritan", el nombre irónico que los críticos conservadores pusieron a los cantantes de rock italiano de la época — sacudieron Sanremo con una energía que la institución no había visto nunca. Adriano Celentano, Mina, Bobby Solo: artistas que cantaban con el cuerpo, que se movían en el escenario, que hacían visible que la música era también física y no solo melódica.
Mina — Anna Maria Mazzini, nacida en Cremona en 1940 — fue la voz más extraordinaria de la música italiana del siglo XX. Una soprano de pop capaz de pasar de la intimidad susurrada a la potencia operística en la misma frase, con un control y una expresividad que dejaban sin palabras a los directores de orquesta que trabajaban con ella. Ganó Sanremo. Llenó estadios. Y en 1978 se retiró de los escenarios para siempre — a los treinta y ocho años, en la cumbre de su carrera — y desde entonces graba discos en su casa y no aparece en público. Sigue siendo considerada la mejor cantante de la historia de la música popular italiana. Sus fans la llaman simplemente "La Tigre di Cremona."
Gianni Morandi — el chico de Emilia-Romagna que de niño ayudaba a su padre comunista a vender el periódico del partido y que de adolescente limpiaba zapatos en el único cine del pueblo — se convirtió en el ídolo juvenil de los años sesenta con canciones como "In Ginocchio da Te" y "Non Son Degno di Te." Vendió millones de discos, ganó Sanremo, hizo películas, y todavía hoy, a los ochenta años, sigue siendo una de las figuras más queridas de la televisión y la música italiana.
La noche más oscura: Luigi Tenco, enero de 1967
El 26 de enero de 1967, el cantautor Luigi Tenco se presentó en la decimoséptima edición de Sanremo con la canción "Ciao Amore, Ciao" — una canción sobre la emigración del sur al norte, sobre los que dejan su tierra por necesidad y se preguntan si algo de lo que dejaron todavía existe cuando miran atrás. Era una canción de una honestidad descarnada, sin la dulzura comercial que Sanremo esperaba.
La canción no pasó a la final. Tenco, que había dicho al presentador Mike Bongiorno antes de salir al escenario "esta es la última canción que canto", fue encontrado muerto en su habitación del Hotel Savoy de Sanremo en la madrugada del 27 de enero, con un disparo en la cabeza. La versión oficial fue suicidio. Cincuenta años después, la investigación todavía tiene contradicciones que nadie ha podido explicar del todo: nadie oyó el disparo, la pistola no fue recogida en el inventario inicial de la habitación, no se encontraron restos de pólvora en la mano del cantante. El misterio no se ha resuelto.
El festival continuó esa misma noche. El director artístico anunció la muerte de Tenco al público presente y la competición siguió. La canción ganadora fue "Non Pensare a Me" de Iva Zanicchi y Claudio Villa.
La muerte de Luigi Tenco es la herida que Sanremo nunca terminó de cerrar. Representó el choque entre dos Italias: la Italia comercial que quería canciones fáciles y vendibles, y la Italia de los cantautori que quería que la canción dijera algo verdadero aunque eso costara el éxito. Tenco eligió el lado de la verdad — y Sanremo eligió el lado del mercado.
Sanremo como espejo de Italia
Durante las décadas siguientes, el festival siguió funcionando como el termómetro cultural más preciso de Italia. Cada edición reflejó el estado del país mejor que cualquier encuesta:
Los años setenta, con el movimiento obrero y las tensiones políticas, vieron aparecer canciones de contenido social que el festival no siempre supo cómo manejar. Los años ochenta, con el yuppismo y el consumismo de la era Craxi, produjeron una explosión del pop italiano más brillante y más superficial. Al Bano y Romina Power, Toto Cutugno, Fausto Leali: Sanremo como espectáculo familiar televisivo en su punto más alto de audiencia.
Vasco Rossi participó en Sanremo 1983 con "Vita Spericolata" — una canción sobre vivir sin reglas, sobre el rock and roll como actitud ante la vida — y quedó en el último lugar de su categoría. La canción se convirtió en el himno de varias generaciones italianas y hoy es considerada una de las mejores canciones de la historia del rock italiano. Zucchero participó en 1985 con "Donne" y no ganó tampoco. Los dos casos son citados siempre que se quiere demostrar la brecha entre el gusto de los jurados de Sanremo y el gusto real del público.
El siglo XXI y Måneskin: el círculo se cierra
En 2021, en una edición celebrada sin público en el Teatro Ariston por las restricciones de la pandemia, un grupo de rock romano llamado Måneskin — formado por cuatro veinteañeros que habían llegado a la fama a través del programa X Factor en 2017 — ganó Sanremo con "Zitti e Buoni": glam-rock duro, letras en italiano sin concesiones al pop comercial, una actuación de una energía escénica que no se había visto en el Teatro Ariston desde los urlatori de los años sesenta.
"Zitti e Buoni" — "callados y buenos", una ironía perfecta para una canción que hace exactamente lo contrario — ganó también el Festival de Eurovisión ese mismo año, con 524 puntos. Fue la primera canción en italiano en entrar al Top 20 del UK Singles Chart en treinta años. Måneskin se convirtió en el primer grupo italiano en alcanzar audiencias globales masivas en la era del streaming.
El arco era perfecto: en 1958, Domenico Modugno había llevado una canción italiana al número uno de América con "Volare". En 2021, Måneskin llevó una canción en italiano — rock duro, sin filtros, sin traducción — al número uno de Europa.
Sanremo, que había nacido en un casino para llenar noches de invierno vacías, había vuelto a ser la plataforma de lanzamiento de la música italiana al mundo.
Nota editorial: La primera edición de Sanremo, en 1951, tuvo cuatro cantantes. La edición de 2023 tuvo veinticinco artistas, una semana entera de retransmisión en prime time, y fue el evento televisivo más visto de Italia del año, con picos de audiencia de doce millones de espectadores simultáneos en un país de sesenta millones de habitantes. En setenta y dos años, el festival pasó de ser un concurso de sala a ser la medida de lo que Italia es y de lo que quiere ser. No hay otro festival de música en el mundo con esa función cultural específica — no el Grammy, no Eurovisión, no Coachella. Sanremo es el único festival que es al mismo tiempo mercado, espejo y sacramento.
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Top 10 Canciones Esenciales de Sanremo
Nel blu dipinto di blu (Volare)
Domenico Modugno
1958
Zitti e Buoni
Måneskin
2021
Vita Spericolata
Vasco Rossi
1983
Ciao Amore Ciao
Luigi Tenco
1967
Grande, Grande, Grande
Mina
1972
L'Italiano
Toto Cutugno
1983
Si può dare di più
Morandi / Ruggeri / Tozzi
1987
Grazie dei Fiori
Nilla Pizzi
1951
Perdere l'amore
Massimo Ranieri
1988
Donne
Zucchero
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