🇵🇾 PY · Paraguay · Capítulo 4 de 6

La Guarania y sus Grandes Voces: El Género que Habló por un Pueblo (1925–presente)

La guarania nació de una pregunta incómoda. En 1925, **José Asunción Flores** — el joven de la Chacarita que había llegado a la Banda de Policía de Asunción por un error de inscripción y se había quedado porque descubrió que tocaba mejor que nadie — se preguntó en voz alta por qué la mejor banda musical del Paraguay no tocaba música paraguaya.

10 min de lectura publicado 28/05/2026 26 lecturas por DoReSol
La Guarania y sus Grandes Voces: El Género que Habló por un Pueblo (1925–presente)

La respuesta que el sistema le dio fue el silencio institucional. La respuesta que él mismo se dio fue la guarania.

Flores tomó una polca paraguaya conocidaMaerãpa Reikuaase, de Rogelio Recalde — y la hizo tocar más lento. Herminio Giménez dirigió el experimento en la velocidad reducida. El resultado tenía el cuerpo rítmico de la polca paraguaya — ese compás de 6/8 que es la marca de agua de toda la música del país — pero el tempo lento dejaba espacio para frases melódicas más largas, más líricas, más cargadas de la melancolía que en guaraní se dice ñe'ã py'a — el peso del corazón.

Le puso el nombre de un poema: Canto a la Raza (1910), de Guillermo Molinas Rolón, usaba el término "guarania" para referirse a la tierra de los guaraníes. Era la palabra justa.

José Asunción Flores y Manuel Ortiz Guerrero: la dupla que definió el género

Todo gran género musical necesita una alianza entre el músico y el poeta. La guarania la encontró en 1928, cuando Flores conoció a Manuel Ortiz Guerrero, poeta del Guairá que vivía con lupus en el cuerpo y una sensibilidad que transformaba el dolor físico en imágenes de una precisión extraordinaria.

La dupla Flores-Ortiz Guerrero produjo las guaranias más grandes: "India" — declarada canción popular nacional por decreto del Poder Ejecutivo paraguayo en 1944, la misma distinción que solo compartía con "Campamento Cerro León" y "Cerro Corá" —, "Ne Rendápe Aju" (Vine a tus pies), "Arribeño Resay", "Kerasy". Canciones que sonaban en las radios, en las fiestas, en los velorios, en las bocas de personas que muchas veces no sabían que tenían nombre ni autor pero que las sentían como suyas.

Ortiz Guerrero murió en 1934, antes de ver la magnitud de lo que habían creado juntos. Flores siguió componiendo"Panambi Verá", las guaranias sinfónicas, los poemas sonoros de mayor ambición — y siguió pagando el precio de su política. Era comunista en un país que en distintos momentos de su vida fue gobernado por militares y por la dictadura de Stroessner. Vivió la mitad de su vida exiliado en Buenos Aires, donde desarrolló una parte sustancial de su obra. Murió el 16 de mayo de 1972 en Argentina. Sus restos fueron repatriados a Paraguay recién en 1991, después de la caída de Stroessner, y descansan hoy en una plaza de Asunción que lleva su nombre.

Que el creador del género más nacional de Paraguay haya pasado décadas exiliado del país que amaba — con sus canciones siendo escuchadas y cantadas por los mismos paraguayos que el régimen que lo expulsó gobernaba — es una de las paradojas más dolorosas de la historia cultural latinoamericana.

Herminio Giménez: el músico que puso el metrónomo

Herminio Giménez (1905–1991) fue el músico que en 1925 dirigió el primer experimento de la guarania, el hombre que literalmente marcó el nuevo tempo. Como compositor fue uno de los más prolíficos de la generación fundacional: "Lejanía", "Mi Oración Azul", "Cerro Corá" — esta última también declarada canción popular nacional en 1944. Como intérprete desarrolló una carrera que combinaba la música popular con la composición sinfónica.

La dictadura de Stroessner lo empujó al exilio en Argentina, donde vivió la mayor parte de su vida en la ciudad de Corrientes — la ciudad de la costa argentina más culturalmente ligada a Paraguay, donde el guaraní se escucha en las calles y la guarania en las radios. Regresó a Paraguay después de la caída de Stroessner en 1989 y murió en Asunción en 1991, a los ochenta y seis años, después de haber visto a su país recuperar la democracia y a su música ser reivindicada.

Agustín Barboza: la primera voz grabada de la guarania

Agustín Pío Barboza (1913–1998) tiene un lugar único en la historia de la guarania: fue el primer intérprete en grabar el género. En 1934, en Buenos Aires, cantó con José Asunción Flores la guarania "Ñasaindype" — la primera grabación de guarania que existe. Era la voz que le daba cuerpo a la invención de Flores, que traducía la melodía instrumental en canción.

Barboza había llegado a Buenos Aires desde Asunción siendo adolescente, embarcado como marinero en el río Paraná, y había construido en la capital argentina una carrera de intérprete que lo convirtió en uno de los cantantes más queridos de la música paraguaya en el exterior. Formó trío con Félix Pérez Cardozo y Eulogio Cardozo — la guitarra, el arpa y la voz en su combinación más clásica — y grabó decenas de discos que circularon por toda América Latina. Murió en Asunción en 1998, a los ochenta y cinco años, con el título de patriarca de la guarania ganado con razón.

Demetrio Ortiz: el compositor de los dos himnos mundiales

Si Flores fue el inventor y Barboza el primer intérprete, Demetrio Ortiz fue el compositor que llevó la guarania a los oyentes del mundo entero sin que muchos de ellos supieran que era paraguaya.

Sus dos obras más conocidas son las guaranias más internacionalizadas de la historia del género. "Recuerdos de Ypacaraí" — con letra de Zulema de Mirkin sobre el lago Ypacaraí, ese espejo de agua a treinta kilómetros de Asunción que en la imaginación colectiva paraguaya es el equivalente del Danubio para los centroeuropeos — fue grabada por Julio Iglesias y convertida en uno de los temas más escuchados de la música latinoamericana en España e Iberoamérica. "Mis Noches sin Ti" fue grabada por Nino Bravo y se convirtió en un hit en la España de los años setenta que millones de oyentes escucharon sin saber que era una guarania paraguaya.

Ortiz recibió en silencio ese reconocimiento oblicuo — sus canciones famosas en todo el mundo firmadas con su nombre pero identificadas por los oyentes como "música española" o "música latinoamericana sin más precisión" — que es el destino de los compositores de países pequeños cuyos intérpretes son de países grandes.

Luis Alberto del Paraná: el embajador con guitarra y voz

Si la guarania tuvo un compositor que la inventó (Flores), un músico que definió el tempo (Herminio Giménez), un primer intérprete grabado (Barboza) y un compositor que la internacionalizó sin saberlo (Demetrio Ortiz), tuvo también un embajador que la llevó en persona a los escenarios del mundo con una energía y una persistencia que ningún otro músico paraguayo había tenido antes.

Luis Alberto del Paraná — cuyo nombre verdadero era Luis Osmer Meza, nacido en Altos, Cordillera, el 21 de junio de 1926 — era hijo de un maestro de escuela, creció entre hermanos en las cercanías de Ypacaraí y mostró talento vocal desde niño. A los dieciséis años participó en un concurso de canto en Asunción. Ganó.

En 1953, el gobierno paraguayo le confió una misión que tenía todas las características de la imposibilidad: llevar la música paraguaya a Europa. Le dieron tres mil doscientos dólares a él y a cada uno de sus dos compañeros — el arpista Digno García y el guitarrista y cantante Agustín Barboza — y los mandaron a cruzar el Atlántico como Misión Cultural Oficial. Los tres embarcaron desde Buenos Aires en el trasatlántico Giulio Cesare rumbo a Génova.

La primera presentación de ese viaje fue en Radio Vaticano, donde interpretaron "India" de José Asunción Flores. El Papa escuchó la guarania paraguaya en Roma. Era mayo de 1954.

Lo que siguió fue una de las carreras más extraordinarias de la música popular latinoamericana del siglo XX. Luis Alberto del Paraná y Los Paraguayos — el grupo que construyó alrededor de esa primera formación — tocaron en el Royal Albert Hall de Londres, en el Olympia de París, en el Hilton Hotel de El Cairo, en el Elizabeth Theatre de Hong Kong, en el Madison Square Garden de Nueva York, ante veinte mil personas en un solo concierto. Recorrieron más de setenta y seis países. Grabaron más de quinientas canciones en cincuenta y un álbumes. Vendieron más de treinta millones de discos — por los que recibieron en Alemania el Globo de Oro en 1971.

Luis Alberto del Paraná murió en Londres el 15 de septiembre de 1974, a los cuarenta y ocho años, mientras seguía de gira. Había planificado volver definitivamente a Paraguay — le había dicho a su médico ese mismo año que iría a liquidar todo en Europa para regresar — pero la muerte llegó antes. Paraguay lo despidió con la transmisión en cadena de todas las radios del país, desde la llegada del féretro al aeropuerto de Asunción hasta el entierro en el Cementerio Italiano de la Recoleta.

Florentín Giménez y la segunda generación

La primera generación de compositores de guarania — Flores, Herminio Giménez, Demetrio Ortiz, Cardozo Ocampo — fue seguida por una segunda que tomó el género y lo expandió sin abandonar su esencia. Florentín Giménez escribió "Así Canta mi Patria" y "Ka'aguype" — esta última una de las guaranias más líricas y más ejecutadas en los conciertos de la segunda mitad del siglo XX. Maneco Galeano, Eladio Martínez, Emigdio Ayala Báez y Mauricio Cardozo Ocampo compusieron guaranias que ampliaron el repertorio con una consistencia que ningún otro género popular paraguayo ha igualado.

La guarania fuera de Paraguay: Brasil, Argentina, el mundo

La guarania no se quedó en Paraguay. Por razones geográficas y afectivas, el género cruzó tempranamente el río Paraná y se instaló en el noreste argentino — Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, Entre Ríos — donde el guaraní es una lengua viva y la música paraguaya es parte del paisaje sonoro cotidiano. En Argentina, la guarania tiene el estatus de música regional con profundo arraigo popular, especialmente en las comunidades de inmigrantes paraguayos y en las provincias de frontera.

En Brasil, la dupla de cantores Cascatinha e Inhana — Francisco dos Santos y Ana Eufrosina, un matrimonio de cantores sertanejos — grabó guaranias en portugués desde los años cuarenta y las llevó al interior profundo del Brasil rural, donde el público las adoptó como parte de su propio repertorio sin que importara demasiado el origen paraguayo. Así ocurre con las músicas verdaderamente populares: cruzan fronteras porque dicen cosas que las fronteras no pueden contener.

Julio Iglesias, Gal Costa, Nino Bravo, Joan Manuel Serrat, Chico Buarque, Silvio Rodríguez, León Gieco, Ricardo Montaner, Toquinho: la lista de artistas que interpretaron guaranias dice más sobre el poder del género que cualquier argumento crítico.

La guarania en el siglo XXI

En 2020 la guarania fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en Paraguay. En diciembre de 2024 fue inscrita en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO — el reconocimiento más alto que la comunidad internacional puede otorgar a una expresión cultural viva. El año 2025, en el centenario de la creación del género, Paraguay lo declaró oficialmente Año de la Guarania.

Cien años después de que José Asunción Flores frenara el tempo de una polca en la Banda de Policía de Asunción, el género que inventó es patrimonio de la humanidad. El creador murió exiliado en Buenos Aires. Sus canciones lo sobrevivieron en el corazón del pueblo que él amaba y que el régimen que lo expulsó no pudo protegerle de escuchar.

Nota editorial: Existe en la historia de la guarania una economía de la injusticia que vale la pena nombrar. José Asunción Flores creó el género más nacional de Paraguay y vivió la mitad de su vida exiliado del país que lo había producido. Herminio Giménez codirigió el primer experimento y también acabó en el exilio de Corrientes. Luis Alberto del Paraná llevó la música paraguaya a setenta y seis países y murió en Londres sin haber podido volver. Son historias de amor a un país que no siempre supo cómo recibir a sus propios hijos más grandes. Que la guarania haya sobrevivido a todo eso — que suene igual de verdadera hoy que en 1925 — dice algo fundamental sobre la diferencia entre la política y la música.

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Top 10 Guaranias Esenciales

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Paraguay

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