🇨🇺 CU · Cuba · Capítulo 6 de 6

El Buena Vista Social Club y el Siglo XXI: Cuando el Mundo Redescubrió Cuba (1996–presente)

En marzo de 1996, el productor británico Nick Gold viajó a La Habana con un plan ambicioso: grabar un disco de colaboración entre músicos cubanos y músicos malienses, con la guitarra del estadounidense Ry Cooder como puente. El plan fracasó antes de empezar. Un problema de visados impidió la llegada de los músicos de Mali, y Gold y Cooder se encontraron en La Habana con los estudios EGREM reservados, el equipo listo y ningún proyecto definido.

11 min de lectura publicado 27/05/2026 6 lecturas por DoReSol
El Buena Vista Social Club y el Siglo XXI: Cuando el Mundo Redescubrió Cuba (1996–presente)

Lo que hicieron a continuación, con la ayuda del músico y productor cubano Juan de Marcos González, fue salir a buscar músicos. No músicos de moda, sino músicos de otra época: los soneros, boleristas y guitarristas que habían construido la música cubana de los años treinta, cuarenta y cincuenta, y que la Revolución, el tiempo y el olvido habían ido dejando al margen. Algunos ya no actuaban. Uno de ellos, el pianista Rubén González, tenía las articulaciones tan deterioradas por la artritis que sus colegas dudaban si podría tocar. Otro, el cantante Ibrahim Ferrer, había pasado los últimos años lustrando zapatos en las calles de La Habana.

Las sesiones se grabaron en seis días en los estudios EGREM, los mismos estudios donde en los años cincuenta la RCA Victor había grabado a los grandes de la música cubana. El equipo y la atmósfera del lugar no habían cambiado desde entonces. El disco que salió de esas sesionesBuena Vista Social Club, publicado en junio de 1997 por el sello World Circuit — vendió más de ocho millones de copias, ganó el Grammy al Mejor Álbum de World Music en 1998, y se convirtió en uno de los discos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

Nadie lo vio venir. Ni siquiera Ry Cooder, que fue el primero en reconocerlo.

Los protagonistas: una generación que volvió del olvido

El Buena Vista Social Club fue, antes que nada, el redescubrimiento de una generación de músicos que el mundo — y en buena medida la propia Cuba — había olvidado.

Compay Segundo — Francisco Repilado Muñoz, nacido en Siboney, Santiago de Cuba, en 1907 — era el músico de mayor edad del proyecto: tenía ochenta y nueve años cuando se grabó el disco. Había sido un trovador y guitarrista de primera línea en los años treinta y cuarenta, pero la Revolución lo había dejado sin su contexto natural de trabajo. Llevaba décadas tocando en círculos cada vez más reducidos cuando Juan de Marcos González lo encontró. Su canción "Chan Chan" — una composición de estructura sencilla y belleza inagotable que el propio Segundo decía haber soñado literalmente — abre el disco y es su pieza más conocida. Cuando le preguntaron qué quería hacer con su nueva fama, Segundo respondió que quería tener más hijos. Tenía noventa años. Murió en La Habana en 2003, a los noventa y cinco años, después de haber tocado en el Carnegie Hall de Nueva York, en Ámsterdam, en Tokio y en los principales escenarios del mundo.

Ibrahim Ferrer — nacido en San Luis, Santiago de Cuba, en 1927 — era el cantante de bolero y son más dotado de su generación y al mismo tiempo el más desconocido fuera de Cuba. Había cantado durante décadas como segunda voz en diferentes conjuntos, nunca como protagonista. Cuando Juan de Marcos González lo encontró para las sesiones, Ferrer estaba retirado y no quería saber nada de la música. Lo convencieron. Cuando llegó al estudio los músicos empezaron a tocar "Candela" para darle la bienvenida, y Ferrer empezó a cantar de memoria, improvisando los versos, con una voz que dejó a todos sin palabras. Su álbum solista Buena Vista Social Club Presents Ibrahim Ferrer (1999) fue uno de los diez álbumes más vendidos en Estados Unidos en ese año. Ganó el Grammy al Mejor Álbum de Música Tropical Tradicional en el año 2000, cuando Ferrer tenía setenta y tres años — la primera vez en su vida que ganaba un Grammy. Murió en La Habana en 2005.

Rubén González — pianista matancero nacido en 1919 — era el músico más técnico del grupo y el que más años llevaba sin grabar. La artritis le había deformado los dedos hasta el punto en que sus propios colegas dudaban que pudiera sentarse al piano. Cuando lo hizo, la música que salió era perfecta. Murió en 2003.

Omara Portuondo — La Novia del Feeling, protagonista del capítulo del bolero de esta serie — fue la voz femenina del proyecto y la única superviviente mayor de aquel núcleo original que sigue activa en el siglo XXI, publicando discos y tocando en vivo a una edad que desafía cualquier estadística.

Eliades Ochoa — guitarrista y cantante santiaguero, heredero directo de la tradición trovadoresca del oriente cubano — aportó al proyecto la conexión más directa con el son cubano de raíz. Su sombrero de ala ancha y su guitarra de siete cuerdas se convirtieron en uno de los iconos visuales del fenómeno.

Wim Wenders y el Oscar que no fue

En 1998, el director alemán Wim Wenders — el mismo que había filmado Paris, Texas con música de Ry Cooder — viajó a La Habana para documentar el proceso de grabación del álbum solista de Ibrahim Ferrer. Lo que filmó fue mucho más que una película de música: fue un retrato de la vejez, de la memoria, de una ciudad detenida en el tiempo, de músicos que habían vivido vidas enteras sin ser reconocidos y que de pronto se encontraban en el escenario del Carnegie Hall de Nueva York, atónitos ante diez mil personas aplaudiéndolos de pie.

El documental Buena Vista Social Club (1999) fue nominado al Oscar al Mejor Documental. No ganó, pero se convirtió en uno de los documentales musicales más vistos de la historia y llevó la historia de esos músicos a millones de personas que no habrían buscado el disco por sí solos. En sus propias palabras, Wenders dijo que nunca antes había filmado a músicos tan completamente entregados a su arte, sin ego, sin cálculo, solo con la música.

La escritora Salman Rushdie describió el verano de 1998 — el año en que el disco dominaba las listas en Europa — como "el verano Buena Vista". Era una hipérbole justa.

El debate: ¿descubrimiento o apropiación?

El éxito global del Buena Vista Social Club generó también un debate que sigue abierto. La crítica más articulada apunta que la narrativa del proyecto — músicos olvidados rescatados del anonimato por un guitarrista americano — romantizaba la situación de la música cubana y ofrecía al mundo una imagen de Cuba deliberadamente prerrevolucionaria, nostálgica y políticamente aséptica que el mercado norteamericano podía consumir sin las complicaciones ideológicas que cualquier manifestación cultural cubana posrevolucionaria generaba en el contexto del bloqueo.

La etnomusicóloga británica Jan Fairley señaló con precisión que el BVSC "ofrecía un mensaje histórico y cultural que excluía cualquier consideración de la Cuba revolucionaria", lo cual facilitaba su aceptación en un mercado que había bloqueado sistemáticamente la música cubana contemporánea. Desde ese ángulo, el BVSC no fue un descubrimiento sino una selección: se eligieron los músicos más viejos, los géneros más tradicionales, los sonidos más alejados del presente político cubano.

La contraparte de ese argumento es que, independientemente del contexto y las motivaciones, el proyecto devolvió la dignidad pública a una generación de músicos extraordinarios que el mundo había ignorado, y que la música que produjeron es de una calidad que no necesita ninguna relectura ideológica para justificarse. Ambas cosas son verdad al mismo tiempo.

La novísima trova y las nuevas voces

Mientras el Buena Vista llevaba el pasado de Cuba al mundo, dentro de la isla una nueva generación de cantautores construía el presente. Conocida como la Novísima Trova o Segunda Generación de la Nueva Trova, surgió en los años ochenta como relevo directo del movimiento de Silvio y Pablo, pero con un lenguaje más urbano, más conectado con el rock y el pop internacionales, y con una actitud más crítica hacia las contradicciones del sistema revolucionario.

Carlos Varela — descubierto por el propio Silvio Rodríguez, quien lo llevó de gira a España en 1989 — fue la figura más importante de esa generación. Sus canciones hablan de la vida cotidiana habanera con una mezcla de ironía y melancolía que no tiene equivalente en la generación anterior. "Guillermo Tell" — donde el hijo le pide al padre que se baje de la manzana para que él pueda disparar — es una de las metáforas generacionales más perfectas de toda la canción cubana.

Santiago Feliú, Gerardo Alfonso, Frank Delgado y X Alfonso completaron una escena de una riqueza notable, frecuentemente ignorada fuera de Cuba porque no encajaba ni con el nostálgico sonido prerrevolucionario que el mundo quería del BVSC ni con la imagen oficial de la cultura revolucionaria cubana.

Orishas, Gente de Zona y la música cubana global

En los años noventa y 2000, una nueva generación de músicos cubanos aprendió a exportar la música de la isla desde una perspectiva completamente diferente: mezclando el son y la rumba con el hip-hop, el reggaeton y la música urbana global.

Orishas — formados en Francia en 1999 por músicos cubanos emigrados — fue el primer proyecto cubano en fusionar sistemáticamente el hip-hop con los ritmos afrocubanos tradicionales. Su álbum debut A lo Cubano (1999) fue un éxito continental y ganó el Grammy Latino al Mejor Álbum de Hip-Hop en 2000, demostrando que la música cubana podía hablarle a generaciones que nunca habían escuchado un son montuno.

Gente de Zona — el dúo formado por Alexander Delgado y Randy Malcom — llevó esa fusión al territorio del reggaeton y el pop masivo. Su colaboración con Descemer Bueno y Enrique Iglesias en "Bailando" (2014) se convirtió en un hit global de dimensiones extraordinarias, acumulando millones de reproducciones y llevando la "clave" cubana a audiencias que nunca habían escuchado la palabra.

Descemer Bueno — compositor, guitarrista y productor habanero — es quizás el músico cubano más versátil del siglo XXI: ha compuesto para Enrique Iglesias, Juan Luis Guerra y Thalía, ha grabado hip-hop en Nueva York con el proyecto Yerba Buena, y ha producido a la nueva generación de trovadores dentro de Cuba. Su trabajo representa la continuidad más fiel del espíritu de experimentación y apertura que ha caracterizado a la música cubana en cada una de sus etapas.

El Período Especial y la música que sobrevivió

La crisis económica cubana de los años noventa — el llamado Período Especial tras la caída del bloque soviético — fue devastadora para la industria musical de la isla. Los sellos estatales colapsaron, los instrumentos se deterioraron sin repuestos, los músicos emigraron masivamente. Y sin embargo, en ese contexto de escasez extrema, la música cubana produjo algunas de sus obras más interesantes del siglo XX: la timba de NG La Banda que documentamos en el capítulo anterior, la novísima trova de Carlos Varela y sus contemporáneos, y el propio fenómeno del Buena Vista Social Club, que paradójicamente nació precisamente de la crisis — fue la apertura económica forzada del Período Especial la que permitió a un sello discográfico extranjero como World Circuit grabar legalmente en Cuba por primera vez.

Cuba en el siglo XXI: una música que no se detiene

La música cubana del siglo XXI existe en múltiples dimensiones simultáneas que serían imposibles de reconciliar desde afuera pero que dentro de la isla conviven con una naturalidad que solo puede explicarse por la densidad de la tradición musical que las sostiene a todas.

El son y el bolero siguen vivos en los patios de los músicos del oriente cubano y en los bares del centro histórico de La Habana. La timba sigue siendo el género dominante de la música bailable en la isla. La Nueva Trova tiene su tercera generación de cantautores. El jazz cubano sigue produciendo pianistas y trompetistas de primera línea mundial. Y el reggaeton cubano — con su "clave" particular que lo distingue del puertorriqueño — es la música más escuchada por los jóvenes de la isla.

En todos esos géneros, en todas esas generaciones, está presente la misma materia prima que hizo a la música cubana grande desde el principio: esa síntesis de África y Europa, de ritmo y melodía, de cuerpo y espíritu, que ningún otro país del mundo ha conseguido producir con la misma intensidad y la misma consistencia a lo largo de tantas décadas.

La Serie Cuba termina aquí. Pero la música cubana no termina. Nunca ha terminado. Ni siquiera cuando la intentaron silenciar.

10 · 1 en DoReSol

Top 10 Álbumes Esenciales del Buena Vista y el Siglo XXI

#CanciónArtista
01

Buena Vista Social Club

Buena Vista Social Club

1997

Pendiente
02

Buena Vista Social Club Presents Ibrahim Ferrer

Ibrahim Ferrer

1999

Pendiente
03

Lágrimas negras

Bebo Valdés · 2003

2003

Álbum
04

A lo Cubano

Orishas

1999

Pendiente
05

Jalisco Park

Carlos Varela

1989

Pendiente
06

Chanchullo

Compay Segundo

2000

Pendiente
07

Buena Vista Social Club Presents Rubén González

Rubén González

1997

Pendiente
08

Son de Cuba

Afro-Cuban All Stars

1997

Pendiente
09

**Buena Vista Social Club

Adios** · Varios artistas

2017

Pendiente
10

Mundo

Gente de Zona & Descemer Bueno

2014

Pendiente

Cierre de la Serie Cuba

Con este capítulo cierra la Serie Musical Cuba de Doresol: seis artículos, seis géneros, más de cuatro siglos de historia musical comprimidos en una narrativa que va desde los terrenos coloniales de Santiago de Cuba donde Pepe Sánchez compuso el primer bolero en 1883, hasta el reggaeton con clave afrocubana del siglo XXI.

Cuba es el país musicalmente más influyente del mundo en proporción a su tamaño. El son, el bolero, el mambo, el chachachá, la salsa, la Nueva Trova, el jazz afrocubano y la timba son todos géneros nacidos en esa isla que el mundo entero terminó bailando, cantando o absorbiendo de alguna manera. Ningún otro territorio de cien mil kilómetros cuadrados ha producido, en ningún período de la historia moderna, una influencia musical comparable.

Una nota final: la música de Cuba fue perseguida por la esclavitud, prohibida por gobiernos coloniales y republicanos, censurada por la Revolución y silenciada por el bloqueo económico. Sobrevivió a todo eso porque tenía algo que ninguna censura puede eliminar: el cuerpo humano que necesita moverse al ritmo de un tambor, y la voz humana que necesita cantar lo que el cuerpo siente.

Próxima serie: Colombia.

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Cierre de la Serie · Cuba

Con este capítulo cerramos la serie de 6 entregas sobre Cuba. Gracias por leerla.

Próxima serie · pronto Volver al Atlas

La serie completa

Cuba

Son, mambo, bolero, timba. La isla que inventó la mitad del Caribe.

Capítulo 6 de 6 6 de 6 publicados
  1. CAP 01

    🇨🇺 Cap 01

    El Son Cubano: El Alma de una Isla (Siglo XVI–1960)

    Cuba es, en términos musicales, uno de los fenómenos más extraordinarios de la historia moderna. Una isla de algo más de cien mil kilómetros cuadrados que generó no uno sino una do

    9 min 26/05/2026 Leer

  2. CAP 02

    🇨🇺 Cap 02

    El Bolero y el Feeling: La Canción que Enseñó a Amar a un Continente (1883–1960)

    En 1883, en Santiago de Cuba, un sastre mulato de cuarenta y siete años llamado José Viviano Sánchez —conocido por todos como Pepe Sánchez— compuso una canción de dos estrofas para

    8 min 27/05/2026 Leer

  3. CAP 03

    🇨🇺 Cap 03

    El Mambo, el Chachachá y la Salsa: Cuando Cuba Conquistó Nueva York (1938–1980)

    La historia del mambo, el chachachá y la salsa es la historia de cómo la música cubana salió de la isla, viajó a México y a Nueva York, y terminó convirtiéndose en el lenguaje rítm

    9 min 27/05/2026 Leer

  4. CAP 04

    🇨🇺 Cap 04

    La Nueva Trova: La Canción que No Pudo Ser Silenciada (1967–presente)

    El 19 de enero de 1968, tres jóvenes músicos cubanos subieron al escenario de La Casa de las Américas en La Habana para un concierto organizado por el recién fundado Centro de la C

    10 min 27/05/2026 Leer

  5. CAP 05

    🇨🇺 Cap 05

    El Jazz Cubano y la Timba: La Fusión que Nunca Paró (1940–presente)

    La historia del jazz cubano no es la historia de un género importado que Cuba adoptó. Es la historia de dos tradiciones musicales — la afrocubana y la norteamericana — que se recon

    10 min 27/05/2026 Leer

  6. CAP 06 vos estás acá

    🇨🇺 Cap 06

    El Buena Vista Social Club y el Siglo XXI: Cuando el Mundo Redescubrió Cuba (1996–presente)

    En marzo de 1996, el productor británico Nick Gold viajó a La Habana con un plan ambicioso: grabar un disco de colaboración entre músicos cubanos y músicos malienses, con la guitar

    11 min 27/05/2026 vos estás acá

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