🇨🇺 CU · Cuba · Capítulo 5 de 6
El Jazz Cubano y la Timba: La Fusión que Nunca Paró (1940–presente)
La historia del jazz cubano no es la historia de un género importado que Cuba adoptó. Es la historia de dos tradiciones musicales — la afrocubana y la norteamericana — que se reconocieron mutuamente desde el primer momento en que entraron en contacto, porque compartían una raíz común: el África. Los tambores de la Habana y los tambores de Nueva Orleans venían del mismo continente, habían sobrevivido a la misma travesía atlántica, y guardaban en su memoria rítmica los mismos patrones que el jazz y el son cubano habían desarrollado por caminos diferentes durante décadas. Cuando se encontraron, la chispa fue inevitable.
Ese encuentro no fue gradual ni discreto. Fue una explosión.
Chano Pozo y el nacimiento del cubop
En 1947, el percusionista cubano Luciano Pozo González — Chano Pozo — llegó a Nueva York por recomendación del trompetista Mario Bauzá y se incorporó a la big band de Dizzy Gillespie. Era un tumbador y conguero de una potencia rítmica extraordinaria, formado en los rituales de la santería cubana, con los tambores batá en el cuerpo desde niño. Gillespie — uno de los padres del bebop — lo escuchó y comprendió de inmediato lo que significaba: ese subcontinente rítmico africano que el jazz norteamericano había comenzado a explorar tenía en Cuba un desarrollo de décadas que podía enriquecer al bebop de maneras que los músicos americanos solos no podían imaginar.
La colaboración de Chano Pozo y Dizzy Gillespie produjo "Manteca" (1947) — un son montuno en versión de jazz que se convirtió en uno de los estándares más importantes de toda la historia del jazz — y "Tin Tin Deo", entre otras piezas fundamentales. Gillespie bautizó el nuevo género como cubop — fusión de Cuba y bebop — y reconoció explícitamente la deuda del jazz moderno con la percusión afrocubana.
Chano Pozo murió asesinado en un bar de Harlem en diciembre de 1948, a los treinta y tres años, antes de poder ver el alcance de lo que había iniciado. Pero el cubop que creó junto a Gillespie estableció la base de todo lo que vendría después: el latin jazz, el jazz fusión caribeño, el songo, la timba.
Mario Bauzá y Machito: la arquitectura del jazz latino
Mario Bauzá merece un lugar aparte en esta historia. Trompetista habanero que llegó a Nueva York en 1930, trabajó con Noble Sissle, Don Redman y Cab Calloway antes de incorporarse a la orquesta de Chick Webb. En 1941, junto a su cuñado Frank Grillo — Machito —, fundó la orquesta Machito y sus Afro-Cubans con un objetivo explícito: fusionar la música afrocubana con el jazz norteamericano de manera sistemática y sostenida.
La orquesta fue la más importante de la música latina en Nueva York durante dos décadas. Grabó con Charlie Parker y con Dizzy Gillespie. Fue la primera en incorporar los arreglos del bebop a los ritmos cubanos de manera orgánica y no como experimento. Y fue el laboratorio donde toda una generación de músicos cubanos y puertorriqueños aprendieron que la fusión era posible sin traicionar ninguna de las dos tradiciones.
Bebo Valdés: el padre invisible
Ramón Emilio Valdés — Bebo — nació en Quivicán, La Habana, en 1918. Fue el pianista y arreglista más completo de su generación en Cuba: director musical del cabaret Tropicana, inventor del batanga — un ritmo de fusión propio — y maestro de toda la generación que vendría después. Entre sus alumnos más cercanos: su propio hijo, Chucho Valdés.
Bebo se exilió de Cuba en 1960, pasó por México, Los Ángeles y España, y terminó radicándose en Suecia en 1963, donde vivió durante treinta años en un relativo anonimato. Su redescubrimiento llegó en 1994, a los setenta y seis años, gracias a una invitación del saxofonista Paquito D'Rivera. El álbum Bebo Rides Again (1994) inició una última etapa extraordinaria: grabó con Diego El Cigala el aclamado Lágrimas Negras (2003), participó en el documental musical Calle 54 (2000) del director español Fernando Trueba, y publicó Juntos Para Siempre (2007) junto a su hijo Chucho, el reencuentro de padre e hijo después de cuarenta años. Murió en Estocolmo en 2013 a los noventa y cuatro años, como lo que era: uno de los pianistas más grandes del siglo XX en cualquier género.
Chucho Valdés e Irakere: cuando Cuba ganó el Grammy
Dionisio Jesús Valdés Rodríguez — Chucho — nació en Quivicán, La Habana, el 9 de octubre de 1941. Hijo de Bebo, creció en la órbita de los mejores músicos cubanos de su época y desde joven demostró una capacidad técnica y una visión artística que excedía todo lo que Cuba había producido en el piano hasta ese momento.
En 1973, animado por el saxofonista Paquito D'Rivera, fundó el grupo Irakere — nombre que en yoruba significa "vegetación densa" o "bosque". La formación original era extraordinaria: además de Chucho al piano, contaba con el trompetista Arturo Sandoval, el saxofonista Paquito D'Rivera, el guitarrista Carlos Emilio Morales, el bajista Carlos del Puerto, los bateristas Enrique Plá y Bernardo García, y el percusionista Oscar Valdés.
El sonido de Irakere era como nada que existiera: jazz afrocubano de alta complejidad armónica, con los tambores batá integrados al formato de jazz, con la percusión yoruba conviviendo con las estructuras del bebop y los arreglos de big band. La propuesta era tan avanzada que las autoridades culturales cubanas los obligaban a disfrazar el jazz de música cubana bailable para poder actuar — el jazz estaba mal visto políticamente como influencia foránea norteamericana.
La proyección internacional llegó en 1977 cuando Dizzy Gillespie y Stan Getz visitaron La Habana en un crucero de jazz y escucharon a Irakere. Gillespie — el mismo Gillespie que tres décadas antes había trabajado con Chano Pozo — quedó atónito. En 1978, Irakere debutó en el Carnegie Hall de Nueva York, en el Festival de Jazz de Newport y en el Festival de Jazz de Montreux. El álbum Irakere (1979) ganó el Grammy al Mejor Álbum de Jazz Latino. Era la primera vez que una banda cubana ganaba ese galardón.
La paradoja histórica es que ese triunfo internacional coincidió con el inicio del éxodo de sus mejores músicos: Paquito D'Rivera desertó en Madrid en 1980 durante una gira. Arturo Sandoval solicitó asilo político en Estados Unidos en 1990, con la ayuda del propio Dizzy Gillespie. Ambos se convirtieron en estrellas del jazz internacional desde el exilio. Arturo Sandoval ganó múltiples Grammys y colaboró con Herbie Hancock, Dizzy Gillespie y Stan Getz. Paquito D'Rivera construyó una carrera solista excepcional como saxofonista y clarinetista. Los dos declararon que habían tenido que "contrabandear" el jazz dentro de Irakere, disfrazarlo de música cubana para evitar la censura estatal.
Chucho Valdés continuó dentro de Cuba, produciendo una obra solista y con Irakere que acumula seis premios Grammy, y colaborando con los más grandes pianistas del mundo incluido su padre Bebo, con quien se reunió en el Carnegie Hall de Nueva York en 1978 — sin haberse visto durante dieciocho años.
Juan Formell y Los Van Van: el songo como puente
Mientras Irakere exploraba el jazz desde el interior de Cuba, Juan Formell construía desde 1969 otra revolución igualmente importante: Los Van Van. Formell — hijo de un compositor y director de orquesta habanero — fundó la banda desgajándose de la Orquesta Revé con un objetivo preciso: crear una música bailable que incorporara la sofisticación armónica del jazz y los ritmos del rock y el funk norteamericano sin perder la esencia cubana.
El resultado fue el songo: un nuevo ritmo que tomaba la batería del rock — en lugar de la percusión tradicional — y la integraba con los patrones del son cubano. Era, literalmente, una nueva forma de bailar. Las letras de Formell eran crónicas sociales de la vida habanera cotidiana — el tráfico, el amor, las dificultades del Período Especial, la picardía callejera — escritas con un humor y una precisión que la gente reconocía como propia. Los Van Van se convirtieron en la banda más querida de Cuba y en la que más tiempo lleva activa en la historia de la música popular cubana: más de cincuenta años de carrera ininterrumpida.
Juan Formell murió el 1 de mayo de 2014. Su orquesta continúa activa bajo nuevas direcciones, pero su nombre sigue en el nombre del grupo: todavía son Los Van Van.
NG La Banda y la timba: el último gran género cubano
En 1988, el flautista y compositor José Luis Cortés — "El Tosco" — antiguo miembro de Irakere, fundó NG La Banda con una declaración de intenciones muy precisa: quería hacer algo que tuviera "el sabor de Los Van Van y la agresividad musical de Irakere". El resultado fue la timba.
La timba es, en muchos sentidos, el último gran género que Cuba inventó antes del siglo XXI. Es más compleja rítmicamente que la salsa, más agresiva y más intelectualmente exigente que el son tradicional, y al mismo tiempo más bailable que el jazz puro. Sus características técnicas — la fragmentación extrema del tumbao clásico, los contratiempos permanentes, la yuxtaposición de capas rítmicas que el propio músico debe resolver mientras toca — la convirtieron en el género más avanzado de la música popular cubana de los años noventa.
NG La Banda dominó la escena habanera de los noventa con una ferocidad que desconcertó tanto a los conservadores del son como a los puristas del jazz. Su álbum En la Calle (1989) fue el primero de la timba. Bandas como la Charanga Habanera, Bamboleo, Klímax y Manolín el Médico de la Salsa siguieron el camino que El Tosco había abierto, creando en La Habana de los años noventa una de las escenas de música bailable más avanzadas del mundo en ese momento.
Gonzalo Rubalcaba: el pianista que viene del futuro
Nacido en La Habana en 1963 en una familia de músicos — su abuelo Jacobo Rubalcaba fue compositor de danzones, su padre Guillermo Rubalcaba fue pianista —, Gonzalo Rubalcaba fue el mayor pianista de jazz cubano de su generación, un nivel por encima de cualquier contemporáneo. Su técnica — de una precisión y una velocidad que los críticos compararon con la de Oscar Peterson y Keith Jarrell — era solamente el punto de partida de una musicalidad que iba mucho más lejos: un fraseo lírico de una sofisticación inusual, una capacidad de construir estructuras armónicas en el momento de la improvisación que los pianistas de jazz más reconocidos del mundo describían como sobrehumana.
Rubalcaba fue descubierto internacionalmente por Charlie Haden y Dizzy Gillespie a finales de los años ochenta. Se radicó en República Dominicana en 1992 y luego en Estados Unidos, donde desarrolló una carrera solista de primer nivel. Sus álbumes Discovery: Live at Montreux (1990), The Blessing (1991) y Suite 4 y 20 (1994) están entre los más importantes del jazz latino de las últimas décadas.
El jazz cubano como fenómeno global
La historia del jazz cubano es la historia de una música que tuvo que salir de Cuba para ser escuchada completamente, porque las restricciones del sistema cultural revolucionario limitaban lo que podía decirse dentro de la isla. Bebo Valdés, Paquito D'Rivera, Arturo Sandoval, Gonzalo Rubalcaba: todos construyeron su obra más ambiciosa desde el exilio o desde la diáspora.
Pero Cuba también produjo, dentro de sus fronteras, a Chucho Valdés, Juan Formell y José Luis Cortés — tres figuras que construyeron géneros enteros sin salir de la isla y cuyo impacto en la música global fue tan real como el de sus compatriotas exiliados.
Esa tensión entre el adentro y el afuera, entre la isla y el mundo, es la misma tensión que atraviesa toda la historia musical cubana desde 1959. Y es también, paradójicamente, lo que la hace tan rica: una música que tuvo que ingeniárselas para existir generó formas de existir que nadie más habría inventado.
10 · 1 en DoReSol
Top 10 Álbumes Esenciales del Jazz Cubano y la Timba
Irakere
Irakere
1979

Lágrimas negras
Bebo Valdés · 2003
2003
Discovery: Live at Montreux
Gonzalo Rubalcaba
1990
Bebo Rides Again
Bebo Valdés
1994
En la Calle
NG La Banda
1989
Los Van Van
Los Van Van
1969
Juntos Para Siempre
Chucho Valdés & Bebo Valdés
2007
A Toda Cuba le Gusta
Afro-Cuban All Stars
1997
Chucho's Steps
Chucho Valdés
2010
Baila el Mundo
Los Van Van
1999
Próximo y último capítulo — Serie Cuba: El Buena Vista Social Club y el Siglo XXI: cuando el mundo redescubrió Cuba (1996–presente).
La serie completa
Cuba
Son, mambo, bolero, timba. La isla que inventó la mitad del Caribe.
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CAP 01
🇨🇺 Cap 01
El Son Cubano: El Alma de una Isla (Siglo XVI–1960)
Cuba es, en términos musicales, uno de los fenómenos más extraordinarios de la historia moderna. Una isla de algo más de cien mil kilómetros cuadrados que generó no uno sino una do
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CAP 02
🇨🇺 Cap 02
El Bolero y el Feeling: La Canción que Enseñó a Amar a un Continente (1883–1960)
En 1883, en Santiago de Cuba, un sastre mulato de cuarenta y siete años llamado José Viviano Sánchez —conocido por todos como Pepe Sánchez— compuso una canción de dos estrofas para
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CAP 03
🇨🇺 Cap 03
El Mambo, el Chachachá y la Salsa: Cuando Cuba Conquistó Nueva York (1938–1980)
La historia del mambo, el chachachá y la salsa es la historia de cómo la música cubana salió de la isla, viajó a México y a Nueva York, y terminó convirtiéndose en el lenguaje rítm
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CAP 04
🇨🇺 Cap 04
La Nueva Trova: La Canción que No Pudo Ser Silenciada (1967–presente)
El 19 de enero de 1968, tres jóvenes músicos cubanos subieron al escenario de La Casa de las Américas en La Habana para un concierto organizado por el recién fundado Centro de la C
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CAP 05 vos estás acá
🇨🇺 Cap 05
El Jazz Cubano y la Timba: La Fusión que Nunca Paró (1940–presente)
La historia del jazz cubano no es la historia de un género importado que Cuba adoptó. Es la historia de dos tradiciones musicales — la afrocubana y la norteamericana — que se recon
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CAP 06
🇨🇺 Cap 06
El Buena Vista Social Club y el Siglo XXI: Cuando el Mundo Redescubrió Cuba (1996–presente)
En marzo de 1996, el productor británico Nick Gold viajó a La Habana con un plan ambicioso: grabar un disco de colaboración entre músicos cubanos y músicos malienses, con la guitar
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