🇧🇷 BR · Brasil · Capítulo 5 de 6
El Rock Brasileiro: La Electricidad que Brasil Siempre Necesitó (1982–presente)
En 1982 Brazil no tenía un rock propio que pudiera competir en energía y originalidad con lo que la MPB y la bossa nova habían construido en las décadas anteriores. Cuatro años después, el panorama era irreconocible. El movimiento que el crítico musical Nelson Motta bautizó como **BRock** —rock brasileño— irrumpió en la primera mitad de los ochenta con una velocidad y una consistencia que nadie anticipó, y en pocos años se convirtió en la música de una generación entera.
El contexto lo explica todo. La dictadura militar estaba en su fase terminal pero todavía vigente. Los jóvenes que crecieron bajo ese régimen —oyendo hablar de exilios, censuras y cuerpos desaparecidos— llegaron a la mayoría de edad con una rabia acumulada y sin los canales de expresión que la MPB había usado para la generación anterior. La MPB era demasiado adulta, demasiado literaria, demasiado paciente. El rock era urgente, eléctrico, inmediato. Era exactamente lo que necesitaban.
El primer indicio llegó en 1982 con el hit "Você Não Soube Me Amar" de la Blitz, que se convirtió en fenómeno de masas. Pero fue el primer Rock in Rio, en enero de 1985 —diez días de conciertos con artistas brasileños e internacionales en el Estadio do Riocentro ante audiencias de hasta 250 mil personas por día— lo que certificó que el rock era mainstream y que Brasil tenía su propia escena capaz de ocupar ese espacio.
El Cuarteto Sagrado
Cuatro bandas definieron la identidad del BRock y son inseparables de su historia. Se las llama, con afecto y exactitud, el quarteto sagrado:
Legião Urbana —Renato Russo, Dado Villa-Lobos y Marcelo Bonfá, formados en Brasília en 1982— fue la banda más amada. Renato Russo era un letrista de una precisión literaria inusual para el rock: sus canciones hablaban de soledad, de identidad, de política, de amor, de la brutalidad del mundo adulto vista desde los ojos de quienes acababan de entrar en él. Se había inspirado en The Smiths, Joy Division, The Cure y los Sex Pistols, pero su voz y su forma de construir canciones eran completamente propias. Dois (1986) fue un fenómeno de ventas sin precedentes en el rock brasileño. As Quatro Estações (1989) —considerado por el propio Renato Russo su obra más completa— contenía "Pais e Filhos", "Monte Castelo" —con versos de Luís de Camões y la Primera Carta a los Corintios— y "Feedback Song For a Dying Friend", homenaje al amigo Cazuza que estaba muriendo de SIDA. Renato Russo murió el 11 de octubre de 1996, a los treinta y seis años, también de complicaciones del SIDA. La banda se disolvió ese mismo año. Vendió más de 25 millones de discos en total.
Os Titãs —nueve músicos de São Paulo, formados en 1982— apostaron por la propuesta más conceptual y agresiva del movimiento. No tenían un vocalista central sino varios, lo que les daba una textura coral y una capacidad de cambiar de registro tonal que pocas bandas de rock podían igualar. Cabeça Dinossauro (1986) es punk-rock de manual en la forma pero con una mirada filosófica en el fondo: "Igreja", "Polícia", "Bichos Escrotos" son canciones que desmontaban las instituciones brasileiras con una economía léxica demoledora. Los Titãs fueron también los más longevos y los más capaces de reinventarse: siguieron publicando hasta los años 2010 y aún mantienen convocatoria.
Os Paralamas do Sucesso —Herbert Vianna, Bi Ribeiro y João Barone, formados en Brasília y luego radicados en Río— trajeron al BRock su lado más solar y cosmopolita. Influenciados por The Police y el ska jamaiquino, mezclaron rock con reggae y ritmos latinoamericanos con una ligereza que no perdía profundidad. Sus discos de la segunda mitad de los ochenta —Selvagem? (1986), Bora Bora (1988)— son de los más disfruta- bles de toda la era. Herbert Vianna sufrió un accidente de avión en 2001 que lo dejó con secuelas permanentes, pero los Paralamas volvieron y siguieron tocando.
Barão Vermelho —liderados en sus primeros años por Cazuza, el frontman más carismático y autodestructivo del BRock— fueron la banda que más claramente conectó el rock con la tradición carioca del exceso y la intensidad poética. Cazuza —Agenor de Miranda Araújo Neto— tenía una presencia escénica que pocos músicos brasileños han igualado antes o después, y una capacidad para escribir canciones que mezclaban el cinismo con la ternura de una forma devastadora. Dejó el Barão en 1985 para lanzar una carrera solista que fue simultáneamente brillante y trágica: murió de SIDA en 1990, a los treinta y dos años. Sus últimas apariciones públicas, cuando ya era evidente su enfermedad, lo mostraron cantando con una intensidad que el tiempo no ha podido borrar.
Rock in Rio 1985: el momento en que todo cambió
El primer Rock in Rio merece un párrafo propio porque fue más que un festival: fue una declaración. Brasil, que estaba saliendo de la dictadura, recibió en enero de 1985 a Queen, AC/DC, Rod Stewart, Yes y Whitesnake en los mismos escenarios donde tocaban el Barão Vermelho y los Paralamas do Sucesso. La equivalencia implícita —bandas brasileñas junto a las grandes del rock mundial— fue exactamente el mensaje que el movimiento necesitaba.
El Rock in Rio se convirtió en el festival de rock más grande de la historia por asistencia acumulada, y su primera edición sigue siendo recordada como uno de los hitos culturales de la transición democrática brasileña.
Los noventa: diversificación y nuevas voces
La muerte de Renato Russo y de Cazuza, la fragmentación del BRock y la llegada de la MTV Brasil en 1990 marcaron el inicio de una nueva etapa. La MTV fue decisiva: por primera vez, las bandas brasileñas tenían un canal de exposición visual masivo que democratizaba la escena y permitía que propuestas muy distintas llegaran a públicos que de otra manera no se habrían cruzado.
Los noventa fueron una década de diversificación intensa. El Skank mineiro mezcló rock con reggae y pop con una facilidad comercial que los convirtió en una de las bandas más vendidas del país. O Rappa llevó el rock hacia el funk y el hip-hop carioca, con letras que hablaban de la periferia con una urgencia que prefiguraba lo que vendría después. Los Raimundos conectaron el rock con el forró nordestino en una fusión explosiva que todavía sorprende. El Sepultura —la banda de heavy metal más importante de América Latina— fue un capítulo aparte: formados en Belo Horizonte en 1984, alcanzaron proyección internacional con Roots (1996), un álbum donde el thrash metal se mezclaba con rituales indígenas brasileños grabados en el territorio Xavante, producido por Ross Robinson y reconocido globalmente como una de las obras más originales del metal de los noventa.
Y también estaba, en ese mismo período, la revolución del manguebeat protagonizada por Chico Science y Nação Zumbi desde Recife —que merece, y tiene, su propio capítulo en esta serie.
Los Hermanos y el rock del siglo XXI
Cuando los Los Hermanos debutaron en Río de Janeiro en 1997, nadie sabía exactamente cómo clasificarlos. No eran exactamente rock, no eran exactamente MPB, no eran exactamente pop. Eran las cuatro cosas a la vez, con una inteligencia compositiva y una riqueza lírica que los distanciaba de cualquier contemporáneo. Rodrigo Amarante, Marcelo Camelo, Bruno Medina y Rodrigo Barba construyeron en sus cuatro álbumes de estudio una obra que la crítica y el público brasileño tardaron en reconocer del todo, pero que con el paso del tiempo se ha convertido en referencia absoluta para toda una generación de músicos.
Sus canciones dialogan con la bossa nova, con el rock alternativo anglosajón, con la MPB y con la música nordestina sin pertenecer completamente a ninguna de esas tradiciones. Bloco do Eu Sozinho (2001) y Ventura (2003) son los dos álbumes más elogiados de toda su discografía y figuran entre los mejores del rock brasileño del siglo XXI.
La Pitty y las nuevas voces del rock alternativo
La bahiana Pitty irrumpió en 2003 con Admito y fue la primera figura femenina del rock brasileño en alcanzar proyección masiva desde Rita Lee. Su propuesta —rock alternativo directo, con letras de una honestidad emocional descarnada— llenó un espacio que el rock brasileiro no había ocupado antes. Junto a ella, bandas como Fresno, Jota Quest y CPM22 mantuvieron viva la escena del rock en los 2000 con propuestas más accesibles pero igualmente genuinas.
El rock hoy: Supercombo, Badsomething y la generación streaming
El rock brasileño del siglo XXI convive con una paradoja que comparte con el rock global: la fragmentación de los medios ha destruido la idea de un movimiento unificado, pero ha permitido que nichos muy específicos —el rock progresivo, el post-punk, el indie pop— florezcan con una calidad que en otra época habría sido invisible.
Bandas como Supercombo, Fresno en su etapa más reciente, Veigh, Badsomething y decenas de propuestas del circuito independiente mantienen el rock brasileño activo y relevante, aunque sin el poder de convocatoria masiva que tuvo en los ochenta. Eso no es una crisis: es la forma natural que el rock asume en el siglo XXI, en Brasil como en cualquier otro lugar del mundo.
10 · 1 en DoReSol
Top 10 Álbumes Esenciales del Rock Brasileiro
Cabeça Dinossauro
Titãs
1986
As Quatro Estações
Legião Urbana
1989

Dois
Legião Urbana · 1986
1986
Selvagem?
Os Paralamas do Sucesso
1986
Roots
Sepultura
1996
Ventura
Los Hermanos
2003
Bloco do Eu Sozinho
Los Hermanos
2001
Que País É Este
Legião Urbana
1987
Admito
Pitty
2003
Da Lama ao Caos
Chico Science & Nação Zumbi
1994
La serie completa
Brasil
Samba, bossa nova, MPB, tropicalismo. La cultura musical más densa del continente.
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CAP 01
🇧🇷 Cap 01
El Samba: El Latido de un País (1917–presente)
El samba no nació en un estudio de grabación ni en una sala de conciertos. Nació en el quintal —el patio trasero— de Tia Ciata, una curandera baiana que había migrado a Río de Jane
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CAP 02
🇧🇷 Cap 02
La Bossa Nova: Cuando Brasil Susurró y el Mundo se Detuvo (1958–1967)
A finales de los años cincuenta, en los apartamentos de la zona sur de Río de Janeiro —Copacabana, Ipanema, Leblon— un grupo de músicos jóvenes se reunía con frecuencia a tocar y e
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CAP 03
🇧🇷 Cap 03
La Tropicália: El Grito Eléctrico Contra la Dictadura (1967–1969)
Para entender la Tropicália hay que entender primero el Brasil de 1964. El 1° de abril de ese año, las Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado que derrocó al presidente João Goul
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CAP 04
🇧🇷 Cap 04
La MPB: La Canción Como Resistencia y Como Identidad (1965–1985)
MPB — Música Popular Brasileira. Las tres siglas parecen simples, casi administrativas. Pero detrás de ellas hay uno de los movimientos culturales más ricos, políticamente comprome
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CAP 05 vos estás acá
🇧🇷 Cap 05
El Rock Brasileiro: La Electricidad que Brasil Siempre Necesitó (1982–presente)
En 1982 Brazil no tenía un rock propio que pudiera competir en energía y originalidad con lo que la MPB y la bossa nova habían construido en las décadas anteriores. Cuatro años des
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CAP 06
🇧🇷 Cap 06
Manguebeat y Hip-Hop: Cuando la Periferia Tomó la Palabra (1991–presente)
Hay una imagen que lo explica todo: el manguezal —el manglar— como ecosistema. El manglar es uno de los ecosistemas más fértiles del planeta. Vive en la frontera entre la tierra y
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