La historia detrás
Uno es árbol, según DoReSol
Juana Molina lleva años explorando el sonido como quien cultiva un jardín secreto. En Uno es árbol —una pieza de 4:28— ese trabajo se vuelve tangible: no hay estrofas que se repitan igual, ni ritmos que caigan donde uno espera. Lo que suena a improvisación es, en realidad, el resultado de años de talleres con Odín Schwartz grabando sesiones de Improviset entre 2019 y 2025, donde el sintetizador analógico y los secuenciadores se convirtieron en el lienzo. El álbum Doga, lanzado el 5 de noviembre de 2025 por su sello Sonamos, es su primer disco de composiciones originales en ocho años y el primero en el que trabaja con un productor desde Rara en 1996. Pero Uno es árbol no es solo un tema más: es la prueba de que, a veces, la música crece mejor cuando no se la fuerza a seguir un camino recto.
La grabación nació en el estudio casero de General Pacheco, en el conurbano bonaerense, y terminó en Traslas, donde Sonorámica les prestó sus equipos. Allí, entre 2020 y 2025, Molina y su equipo dejaron que los bucles —ese recurso que la persigue desde que aprendió a tocar la guitarra con su padre, Horacio Molina, y que ella misma describía como "semanas tocando las mismas notas hasta entrar en trance"— se expandieran sin corsés. No buscaban llenar espacios, sino dejar que el sonido respirara. Y en ese aire, Uno es árbol encontró su forma: una canción que se construye sobre capas que no siempre coinciden, como ramas que crecen en direcciones distintas pero hacia el mismo tronco.
Del álbum
Doga
Juana Molina · 2025 · Track 1
Datos