La historia detrás
Caravanas, según DoReSol
Juana Molina lleva años trabajando en silencio, pero en Caravanas el tiempo se estira como un bucle que no quiere romperse. La canción nace de esas horas interminables en su estudio de General Pacheco, donde entre 2020 y 2025 grabó sin prisa pero sin pausa, dejando que los sonidos se fueran acumulando como capas de polvo sobre los sintetizadores analógicos. No hay correcciones aquí, solo capas de improvisación que se superponen: sesenta horas de grabaciones con Odín Schwartz en las que Molina exploraba melodías que se repetían una y otra vez, como si cada nota fuera un paso más en una caminata sin rumbo fijo.
El resultado es un tema que respira por sí solo, con una duración exacta de cuatro minutos y siete segundos. No es casualidad que suene así: Molina siempre tuvo fascinación por las estructuras que se repliegan sobre sí mismas, por esos acordes que giran en círculos hasta volverse hipnóticos. Su padre, Horacio Molina, le enseñó desde chica el tango, pero ella prefirió perderse en otros sonidos, esos que escuchaba de adolescente en las radios francesas de París, donde su familia se refugió durante la dictadura. Grababa cada programa que encontraba, acumulando casetes con música de todas partes, como si supiera que algún día esos ecos le servirían para construir algo propio. Caravanas es eso: un viaje sin mapa, donde cada repetición es una estación más en el camino.
Del álbum
Doga
Juana Molina · 2025 · Track 4
Datos