El álbum fue bien recibido. Llegó al número dos en el Reino Unido y al primero en Estados Unidos. Varios temas se convirtieron en éxitos, como Shout y Everybody Wants to Rule the World. También tuvieron buenos resultados en otros países. El título, Songs From the Big Chair, se inspiró en una película de 1976 sobre una mujer con personalidad múltiple. Según Curt Smith, reflejaba las diferencias entre las canciones y también la percepción que tenían de la prensa británica.
Grabaron el disco en su propio estudio, The Wool Hall, entre 1983 y 1984. Algunas canciones, como Mothers Talk, se hicieron antes y se presentaron en conciertos. Fueron regrabadas y editadas varias veces. El proceso de grabación duró ocho meses, incluyendo una mesada de mezcla en Múnich. Algunas canciones tardaron más en terminarse que otras.