El título Re, más allá de ser un prefijo que indica repetición o retorno, encapsula la filosofía detrás del disco. Refleja la idea de ciclos en la vida humana y, sobre todo, el mestizaje musical como un viaje circular. En ediciones especiales, el arte del disco incluía palabras como "Repetición", "Reciclaje" y "Resistencia", junto a un proverbio nahuatl sobre la naturaleza cíclica del tiempo. Para la banda, lanzar un segundo álbum era en sí mismo un reinicio, un ciclo que volvía a empezar. A pesar de que inicialmente tanto crítica como público en México lo percibieron como algo extraño y menos accesible que su debut, canciones como La ingrata y Trópico de Cáncer empezaron a resonar fuerte en Sudamérica, especialmente en Chile. Este éxito regional, impulsado también por la "generación MTV" de los noventa, despertó el interés de la prensa especializada estadounidense y de figuras como David Byrne.
En Re, Rubén Albarrán adoptó el nombre artístico de "Cosme". La banda también contó con la colaboración de músicos como Luis Conte y Alejandro Flores, quienes aportaron a la rica textura sonora del álbum. Este trabajo significó para Café Tacvba un punto de inflexión, demostrando una madurez artística y una visión innovadora que trascendió fronteras y sentó las bases para su continua exploración musical.