La historia detrás
La esencia de Walking Blues, tal como la conocemos hoy, se encuentra encapsulada en un puñado de grabaciones realizadas en 1936 y 1937. De esas sesiones, que sumaron dieciséis pistas, nueve habían sido previamente editadas en discos de 78 revoluciones por el sello Vocalion. Aunque estos sencillos tuvieron una buena acogida en el sur y suroeste de Estados Unidos, con Terraplane Blues destacando como un éxito local, las ventas totales de cada uno no superaron las 5000 copias. El tiempo, sin embargo, le daría a estas interpretaciones un alcance mucho mayor.
Fue en 1961 cuando Columbia Records lanzó King of the Delta Blues Singers, un álbum recopilatorio que reunió estas grabaciones. Este disco, que incluye Walking Blues con una duración de 2:30, se convirtió en una pieza fundamental. En 2020, la revista Rolling Stone lo reconoció incluyéndolo en el puesto 374 de su lista de los 500 Álbumes Más Grandes de Todos los Tiempos. El productor John Hammond, quien tuvo un papel clave en la difusión de esta música, incluso le entregó una copia de este álbum a Bob Dylan, quien en ese momento era una de las nuevas figuras de Columbia Records.