La producción del álbum fue impulsada por John Hammond, quien había buscado a Johnson en 1938 para incluirlo en su famoso concierto *From Spirituals to Swing* en Carnegie Hall. Durante la década de 1960, en medio del renacimiento folk, Hammond convenció a Columbia de lanzar esta recopilación, que se convirtió en una de las primeras retrospectivas de artistas de blues y folk de los años 20 y 30. Aunque el álbum no logró posicionarse en las listas, su calidad musical hizo que la reputación de Johnson creciera, convirtiéndose en un símbolo de buen gusto en la contracultura de esa época. La portada, que muestra a un músico sin rostro, refleja la falta de información precisa sobre la vida de Johnson en ese momento.
El álbum fue reeditado en 1998, añadiendo una versión alternativa de "Traveling Riverside Blues" como pista extra. A lo largo de los años, *King of the Delta Blues Singers* ha sido reconocido por su impacto en el estilo del Delta, influyendo en el sonido del blues de Chicago. En 1980, se convirtió en el primer álbum en ser incluido en el Blues Hall of Fame por la Blues Foundation. Su legado ha perdurado, siendo mencionado en listas de grabaciones fundamentales y reconocidos por su papel en la revitalización del interés por el blues en generaciones posteriores.