La historia detrás
Siestas ahí, según DoReSol
La primera vez que escuchás Siestas ahí te quedás con la sensación de que la canción ya venía sonando antes de que arranque. No es un tema que se presente con un estribillo o un gancho melódico obvio, sino que se despliega como un paisaje sonoro donde los sonidos se repiten, se estiran y se mezclan hasta formar algo que parece surgir de un sueño despierto. Molina trabaja con loops que no son perfectos: hay pequeños desfasajes, respiraciones que no encajan del todo, como si el tiempo mismo estuviera improvisando. Eso le da a la canción esa cualidad hipnótica, ese vaivén entre lo familiar y lo extraño que la hace difícil de soltar una vez que termina.
El tema nació en las sesiones de Improviset, un ciclo de conciertos que Juana Molina armó en 2019 junto a Odín Schwartz usando solo sintetizadores analógicos y secuenciadores. Grababan horas y horas de material sin estructura fija, y de ahí fue saliendo el germen de lo que luego sería Doga. Las grabaciones definitivas se hicieron entre 2020 y 2025 en el estudio casero de Molina en General Pacheco, con paradas en el estudio residencial Sonorámica en Traslas. No buscaban un disco convencional, sino capturar esas improvisaciones en su estado más puro, incluso si eso significaba dejar los errores y las imperfecciones a la vista. Siestas ahí dura 4:31 y en ese tiempo no hay un solo momento de silencio: todo fluye como si el aire mismo estuviera siendo moldeado por los sonidos.
Del álbum
Doga
Juana Molina · 2025 · Track 5
Datos