La historia detrás
Andrés Calamaro armó "Los aviones" con un aire que parece escapado de un ensayo callejero: el tema avanza como si cada acorde respirara entre risas y silencio, como si la guitarra y el teclado jugaran a perseguirse sin llegar a chocar. La canción no suena a estudio pulido, sino a un momento donde la música se hace en el aire, con esa mezcla de nostalgia y desparpajo que le sale natural a Calamaro. El bajo dibuja líneas que se enredan con la batería en un ritmo que no se queda quieto, y la voz, entre susurros y gritos contenidos, cuenta algo que parece personal pero universal al mismo tiempo.
La pista nació en medio de la vorágine de proyectos que rodeaban a Calamaro en los 80 en Uruguay. Antes de grabarla, ya había pasado por bandas de blues, rock y hasta grupos que imitaban a The Platters, pero aquí se nota que el sonido ya se le venía escapando de las manos: la mezcla de teclados con guitarras eléctricas, ese aire a canción de bar que no termina de serlo, es pura evolución en bruto. El tema dura 4 minutos y 21 segundos, pero se siente más largo porque cada nota parece tener peso propio. No es casual que, años después, esta clase de melodías sueltas terminaran definiendo su estilo: aquí ya se ve el Calamaro que no necesita reglas para sonar redondo.