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Ovunque proteggi

por Vinicio Capossela · Álbum Ovunque proteggi

Dove siamo rimasti a terra nutless

Duración 6:16

Acordes en preparación

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Del álbum

Ovunque proteggi

Ovunque proteggi

Vinicio Capossela · 2006 · Track 9

Datos

Duración6:07
ÁlbumOvunque proteggi
Año2006
ISRCITQ001800462

La historia detrás

Hay canciones que no suenan a tierra firme, y Dove siamo rimasti a terra nutless es una de ellas. Con sus seis minutos largos, el tema se despliega como un mapa de sonidos donde cada instrumento parece caminar en otra dirección, pero sin perderse. No es un vals, no es un rock, no es un blues: es ese lugar donde el tiempo se estira y las notas se enredan en un vaivén que no termina de definirse. La voz de Vinicio Capossela avanza con la misma cadencia que un narrador que cuenta una historia sin prisa, mientras el acordeón y las cuerdas dibujan paisajes que se desvanecen. Lo curioso no es solo el resultado, sino cómo lo lograron: grabada en las Officine Meccaniche de Mauro Pagani durante 2005, la canción parece haber sido moldeada en vivo, con capas que se superponen sin correcciones de estudio. Es como si el disco entero respirara ese aire de taller abierto, donde lo imperfecto forma parte del encanto.

El álbum Ovunque proteggi, lanzado en 2006 por Atlantic/Warner Music, llegó seis años después del anterior, Canzoni a manovella, y sin embargo no hay rastro de esa distancia en el sonido. La presentación oficial ocurrió en enero de 2006 en la Chiesa di San Carpoforo de Milano, pero la grabación ya llevaba meses gestándose en un lugar donde el tiempo parecía detenerse. Capossela, nacido en Hannover pero criado entre el sur de Italia y la Emilia-Romagna, siempre llevó en su música esa mezcla de raíces y fantasía. Aquí, sin embargo, el paisaje es más amplio: el acordeón suena a Irpinia, las cuerdas tienen ecos de Germania, y la letra —que no se traduce— flota entre lo cotidiano y lo onírico. La canción no ganó premios por casualidad: en 2006 se llevó la Targa Tenco como mejor álbum, y al año siguiente Mojo la ubicó segunda en su lista de los mejores discos del mundo de ese año, solo detrás de Savane de Ali Farka Touré. Pero más allá de los reconocimientos, lo que queda es esa sensación de estar escuchando algo que no encaja en ningún molde, como si el propio Capossela hubiera inventado un idioma para contar lo que no tiene palabras.