De este álbum surgieron canciones que resonaron fuerte. "Bitter Sweet Symphony", el primer sencillo lanzado en junio de 1997, generó debate por sus créditos de autoría debido a un sample, pero su uso posterior en un anuncio de Nike ayudó a darle visibilidad al disco. Le siguió "The Drugs Don't Work" en septiembre de 1997, que llegó al primer puesto en el Reino Unido, y "Lucky Man" en noviembre de 1997. El álbum se presentó en vivo ante 40.000 personas en Haigh Hall en Wigan en mayo de 1998, y "The Rolling People" se lanzó como último sencillo, solo para radio en Estados Unidos, en junio de 1998. La música de Urban Hymns, con sus texturas sonoras complejas e inmersivas, se movía entre baladas melancólicas como "Sonnet" y "Space and Time", pasajes más etéreos como "Catching the Butterfly" y "The Rolling People", y temas potentes como "Come On", que cierra el disco.
Urban Hymns fue muy bien recibido por la crítica, destacando el papel de Ashcroft y la calidad general de las composiciones. Algunos críticos lo vieron en el contexto del Britpop, mientras que otros analizaron la fusión de su sonido más reciente con el anterior, y el aporte de McCabe. El álbum alcanzó el primer puesto en Irlanda, Nueva Zelanda, Suecia y el Reino Unido, y se ubicó entre los diez primeros en Australia, Austria, Finlandia, Francia, Italia, Noruega y Portugal. Vendió 250.000 copias en su primera semana en el Reino Unido, convirtiéndose en uno de los álbumes de venta más rápida y obteniendo múltiples certificaciones de platino. En 1998, The Verve ganó el Brit Award por Mejor Álbum por Urban Hymns, y Youth y Potter por Mejor Productor. El disco apareció en listas de lo mejor del año de publicaciones como Melody Maker y NME, y fue incluido en el libro "1001 Albums You Must Hear Before You Die".