Este trabajo es notable por la profundidad de sus letras, que se alejaban de los temas habituales para adentrarse en la introspección. Canciones como "You Still Believe in Me" exploran la autoconciencia de las propias fallas, "I Know There's An Answer" ofrece una mirada crítica a la cultura del LSD, y "I Just Wasn't Made For These Times" aborda la sensación de alienación social. El disco se lanzó con sencillos como "Caroline, No", que fue el debut solista de Wilson, seguido por "Sloop John B" y "Wouldn't It Be Nice". Si bien en Estados Unidos la recepción inicial fue moderada, alcanzando el puesto número 10 en el Billboard, en el Reino Unido fue aclamado por la crítica y se mantuvo en el top ten durante seis meses.
La producción de Pet Sounds fue ambiciosa, con un costo que superó los $70,000, una cifra considerable para la época. El álbum sentó un precedente al tratar la música popular como una forma de arte y los discos como obras cohesionadas, influyendo en géneros como el pop orquestal y el rock psicodélico. Aunque inicialmente pudo haber quedado a la sombra de otras producciones, las reediciones posteriores, como la de 1997 que incluyó la primera mezcla estéreo del álbum, revitalizaron su reconocimiento, llevándolo a figurar en listas de los mejores discos de todos los tiempos.