La historia detrás
Cuando te sumergís en Suck My Kiss, te encontrás con una energía que te atrapa desde el primer segundo. Es el tercer corte que salió de Blood Sugar Sex Magik, el álbum que realmente los puso en el mapa internacionalmente. La canción, lanzada como single para radio en Estados Unidos en 1991 y luego físicamente en Australia y Nueva Zelanda al año siguiente, se metió en el top 10 de esos países y llegó al puesto 15 en el ranking Modern Rock Tracks de Billboard. Lo interesante es que el video musical, que salió en mayo de 1992, usó material del documental Funky Monks, dirigido por Gavin Bowden. Además, incluyeron tomas del ejército estadounidense volviendo de la Guerra del Golfo, teñidas de rojo, algo que Anthony Kiedis mencionó en los comentarios de audio del compilado Greatest Videos. Esta canción también ha aparecido en programas como Beavis and Butt-head y Hindsight, y en videojuegos como Guitar Hero III: Legends of Rock y NBA 2K15. Incluso, una línea de la letra se usó en un segmento de un programa japonés llamado Tamori Club, donde se jugaba con la fonética de canciones en otros idiomas, transformando "Should have been, could have been, would have been..." en algo parecido a "Excremento blanco, excremento negro, Ben Wada".
La grabación de Blood Sugar Sex Magik, que salió en septiembre de 1991, fue una etapa clave para los Red Hot Chili Peppers. Producido por Rick Rubin, el disco se diferenció de su trabajo anterior, Mother's Milk (1989), al reducir los riffs de guitarra pesados y potenciar las ideas melódicas de John Frusciante. La composición de Suck My Kiss es un trabajo conjunto entre Flea, John Frusciante, Anthony Kiedis y Chad Smith. El ingeniero de grabación fue Brendan O’Brien. El álbum en sí abordaba temas como el sexo, las drogas y la muerte, pero también la lujuria y la euforia. Suck My Kiss, con su estilo funk rock y funk metal, se convirtió en una de las canciones más escuchadas del álbum, junto a otros éxitos como "Under the Bridge" y "Give It Away". En 2021, la revista Kerrang la ubicó en el séptimo puesto de su lista de las mejores canciones de la banda, y al año siguiente, Rolling Stone la colocó en el puesto 11 de su ranking de las 40 mejores.