La historia detrás
Pharaoh’s Dance, según DoReSol
Miles grabó Pharaoh’s Dance en tres días, en medio de un verano neoyorquino de 1969, cuando el jazz ya no quería quedarse quieto. No era un disco más: era el salto al vacío que venía cocinando desde In a Silent Way, pero esta vez con las manos llenas de cables y amplificadores prestados. El estudio Columbia B olía a cinta magnética fresca y a café frío; el productor Teo Macero no buscaba cortes limpios, sino capas que respiraran. El resultado suena como si alguien hubiera dejado la puerta entreabierta para que entrara el viento del rock y el polvo de los ensayos sin terminar.
La canción se estira por veinte minutos sin pedir perdón, como si el tiempo fuera un material maleable. No hay un solo compás que no flote entre lo escrito y lo improvisado, y ese vaivén es lo que la hace respirar. No es jazz de partitura ni rock de estadio: es algo que aún no tenía nombre cuando Miles le puso Pharaoh’s Dance y lo soltó al mundo en marzo de 1970.
Del álbum
Bitches Brew
Miles Davis · 1970 · Track 1
Datos
Créditos
Música Joe Zawinul