La historia detrás
¿Para qué? suena como un suspiro eléctrico entre dos acordes. No es una canción larga —solo dos minutos y quince segundos—, pero en ese tiempo caben todas las preguntas que no tienen respuesta. El tema avanza con una guitarra que parece caminar en círculos, como si cada nota fuera un paso en falso antes de caer en el mismo lugar. No hay estribillos grandilocuentes ni puentes elaborados; solo una melodía que se repite, pero con un matiz distinto cada vez, como si el intérprete no estuviera seguro de adónde va.
Calamaro la grabó en Uruguay, donde comenzó a moverse entre bandas de rock y blues antes de volverse una figura clave. Antes de ser el Calamaro que conocemos, tocó el bandoneón desde niño, luego la guitarra eléctrica y más tarde el piano con su maestro Osvaldo Calo. En esos años, pasó por agrupaciones como Raíces, donde debutó como teclista, y luego por la Chorizo Colorado Blues Band, un proyecto efímero con su amigo Augusto Gringui Herrera. Después, probó suerte con un grupo que imitaba a The Platters, pero terminó inclinándose por el rock. Fue en ese vaivén donde conoció a Héctor Zeta Bosio, quien lo invitó a unirse a The Morgan, una banda local que incluía a Gustavo Cerati en la guitarra. Más tarde, cuando Stress —la agrupación que incluía a Cerati, Bosio y otros— mutó en Proyecto Erekto, Calamaro ya estaba en el camino de definir su propio sonido.