La historia detrás
L’ultima donna, según DoReSol
Paolo Conte grabó L’ultima donna en un momento en que su música ya no sonaba a nadie más. El tema, de Paris milonga (1981), es una pieza corta —3:43— pero densa, donde el piano y el contrabajo trazan una línea de jazz con aire a milonga, como si el tango y el swing se hubieran encontrado en un café de Turín. No es un vals ni un fox-trot: es algo que Conte llevaba años cocinando, pero que aquí suena por primera vez con esa mezcla de melancolía y elegancia que lo haría reconocible.
El disco se grabó entre los estudios RCA de Roma y el Format de Torino, un lugar pequeño donde Happy Ruggiero —dueño del local y músico— tocó el *eminent* en dos temas clave. Conte volvió a trabajar con Lilli Greco, su primer productor, después de un paréntesis con Nanni Ricordi en Un gelato al limon (1979). El resultado fue un álbum que maduró el jazz y el swing que ya asomaban en sus discos anteriores, pero ahora con un giro sudamericano más marcado. L’ultima donna no es solo una canción: es el momento en que Conte encontró su voz definitiva.
Del álbum
Paris milonga
Paolo Conte · 1981 · Track 2
Datos
Créditos
Letra Paolo Conte
Música Paolo Conte