La historia detrás
Ixtepec empieza con un golpe seco de percusión que se repite como un latido, pero no es el típico ritmo que uno espera en una canción de rock. El tema avanza con una mezcla de guitarras eléctricas y acústicas que se entrelazan sin avisar, como si la banda estuviera probando caminos distintos en tiempo real. Hay algo en la forma en que la melodía principal se desarma y vuelve a armarse que suena a improvisación controlada, como si cada nota tuviera un peso distinto según dónde caiga. No es una canción que te agarra de entrada con un estribillo pegajoso, sino que te va ganando por capas: primero el ritmo, luego la letra, después el juego de instrumentos que se superponen sin avasallar.
La grabaron en Cuernavaca, Morelos, en una casa que funcionó como estudio improvisado, con equipos que prestaron entre amigos. El resultado suena a grabación en vivo, pero sin el desorden típico de esos registros: hay una claridad en los arreglos que sugiere que trabajaron cada detalle hasta que encajara. La producción estuvo a cargo de los propios miembros de Café Tacvba junto a Gustavo Santaolalla, y en el disco aparecen colaboraciones como las de Luis Conte en percusión y Alejandro Flores en violines. El vocalista Rubén Albarrán firma algunas letras bajo el seudónimo "Cosme", lo que le da un aire más personal al material. Duró tres minutos y veintiún segundos, pero en ese tiempo caben suficientes giros como para que no se sienta corto.