Inicio · Canciones · Divididos · Indio deja el mezcal

La era de la boludez

por Divididos · Álbum La era de la boludez

Indio deja el mezcal

Duración 4:12

Acordes en preparación

Todavía no analizamos el audio de esta canción. Cuando esté listo, vas a ver el reproductor de acordes sincronizado con el video.

Del álbum

La era de la boludez

La era de la boludez

Divididos · 1993 · Track 11

Datos

Duración4:12
ÁlbumLa era de la boludez
Año1993

La historia detrás

En Indio deja el mezcal el bajo de Diego Arnedo no suena como un acompañamiento: es el eje que sostiene el ritmo desde el primer compás, con un groove que se balancea entre lo terrenal y lo hipnótico. La canción no empieza con un estruendo, sino con esa línea de bajo que se enrosca en el aire, casi como un susurro que luego estalla en un riff sucio y repetitivo, donde las cuerdas suenan más cerca del blues que del rock. Hay algo en la forma en que Ricardo Mollo canta —entre desafiante y resignado— que le da a la letra un peso inesperado, como si el mezcal del título no fuera solo una bebida, sino una metáfora de lo que hay que dejar atrás para seguir adelante. El tema avanza en un compás que no se ajusta al cuatro por cuatro tradicional, y ese desfasaje le da esa sensación de desequilibrio controlado, como si la canción estuviera a punto de caerse pero nunca lo hiciera.

Grabado en 1993 en los estudios de Gustavo Santaolalla, el disco La era de la boludez nació en un momento en que Divididos ya no eran una promesa, sino una banda que había encontrado su voz. La producción de Aníbal Kerpel y la mezcla de Danny Alonso y Tony Peluso dejaron un sonido crudo, sin pulir, donde los instrumentos se escuchan como si estuvieran en la misma habitación. En Indio deja el mezcal, ese enfoque se nota en cada detalle: el bajo que no se esconde, la batería de Federico Gil Solá que golpea con precisión pero sin exceso, y la guitarra de Mollo que rasga las cuerdas como si estuviera dibujando sobre un lienzo sucio. No es un tema que busque sonar perfecto, sino auténtico, y en eso radica su fuerza.