La historia detrás
Cuando te encontrás con I Will, te topás con una melodía que el propio Paul McCartney consideraba una de sus favoritas, una que sentía que se presentaba casi completa de forma natural. La grabación de esta pieza, que forma parte del álbum doble de 1968 conocido como *The Beatles* (o *White Album*), tuvo lugar en los estudios EMI de Londres. El proceso de capturar la base de la canción requirió un número considerable de intentos, nada menos que 67 tomas, aunque George Harrison no estuvo presente durante estas sesiones.
La génesis de I Will se remonta a un período en Rishikesh, India, donde McCartney y otros asociados trabajaron en varias composiciones. Si bien la música se fue armando con relativa facilidad, las letras tardaron más en definirse, quedando incluso incompletas al momento de empezar a grabar en Londres. McCartney recordó haber explorado ideas líricas con un tema lunar junto a Donovan, pero finalmente optó por palabras más directas y sencillas, propias de una canción de amor. Es interesante notar cómo, durante una de las tomas, McCartney improvisó un fragmento que luego se incluiría como una especie de introducción inquietante al final de Cry Baby Cry en el álbum. La canción, con su duración de poco más de un minuto y medio, se ubica como la penúltima pista en la cara dos del *White Album*, editado por Apple Records el 22 de noviembre de 1968.