La historia detrás
Pink Floyd grabó Another Brick in the Wall, Part 2 en 1979 como parte de The Wall, un álbum que se convirtió en una especie de novela musical. La canción es la segunda parte de una trilogía, y se centra en la idea de cómo el sistema educativo puede ser opresivo. La letra habla de un chico que sufre por su madre sobreprotegida y por maestros abusivos, y esos traumas se convierten en bloques de un muro que va construyéndose en su mente.
La canción incluye un coro de niños que se suma al ritmo, algo que se logró gracias a un productor que sugirió incorporar elementos de disco. Fue un éxito internacional, llegó a lo más alto de los charts en varios países y fue nominada para un Grammy. La grabación del coro fue complicada, porque los niños tenían que practicar un poco y el director de la escuela no estaba al tanto al principio. La idea era que los chicos se sintieran parte de algo más grande, no solo escuchando música.