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Sublime 1996
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Sublime

El disco Sublime salió a la calle en julio de 1996, dos meses después de que Bradley Nowell dejara de existir. Grabado en California con equipos prestados y bajo la sombra de una gira agotadora, el álbum terminó siendo su carta de presentación definitiva. No buscaban sonar como nadie más, y en el intento mezclaron ska, reggae, punk y hasta hip hop en un mismo disco. La base de todo está en los ritmos que se repiten como un latido: el bajo de Eric Wilson y la batería de Bud Gaugh se entrelazan con la guitarra de Nowell, mientras que los vientos y los samples le dan ese aire descontracturado que nunca antes habían logrado en estudio.

Año
1996
Canciones
17
Duración
58 min 34 seg

Sobre el álbum

Sublime, según DoReSol

Entre las canciones que más destacan está What I Got, un tema que rompió con todo lo que habían hecho antes. No era el típico ska acelerado ni el punk agresivo de Paddle Out; aquí Nowell bajó la velocidad y dejó que la melodía respirara. El resto del álbum oscila entre lo frenético —como Seed, donde los cambios de tempo son tan bruscos que parece que el tema se desarma y vuelve a armarse— y lo pausado, como en Jailhouse, una versión de un tema de Bob Marley que suena más íntima que el original. Santeria y Doin’ Time cierran el círculo: la primera con ese riff pegajoso que se cuela en la cabeza, la segunda con un groove que mezcla hip hop y reggae hasta que cuesta distinguir dónde empieza uno y termina el otro.

Lo que más sorprende es cómo el disco logró vender cinco veces platino en solo tres años, algo que ni ellos ni su sello MCA esperaban. No fue solo el éxito de What I Got —que llegó al puesto 29 en el Billboard y se quedó ahí semanas— sino la manera en que el álbum conectó con gente que no escuchaba ska ni punk. La muerte de Nowell lo convirtió en un fenómeno póstumo: canciones como April 29, 1992 (Miami) o Caress Me Down sonaron en radios de todo Estados Unidos sin que nadie les hubiera pedido permiso. Grabado en vivo en el estudio, con errores incluidos y sin editar después, el sonido crudo es parte de su encanto. No era un disco perfecto, pero sonaba real, como si cada nota hubiera sido capturada en el momento exacto en que alguien la pensó.