El álbum Slowly salió en 1992. Tiene nueve canciones, todas con un toque de lo más sincero. Hay temas como "Animal", "Prodigios" o "L'amour avec toi", que te dejan pensando. Algunas de esas canciones tienen un peso que no se ve en la letra, pero que se siente en cada nota. El disco se grabó con sellos como VP y Music Ambassador. No fue un álbum de gran ruido, pero en su momento fue parte de un circuito de música que se movía entre Kingston y otros lugares.
La música de Slowly no es solo ritmo, es una forma de hablar de lo que duele y lo que se siente. Hay canciones que se quedan en la cabeza, como "De tripas, corazón" o "Quién eres tú". El sonido es limpio, pero no por eso menos intenso. Es un disco que no se escucha una vez, sino que se vuelve a escuchar para entender mejor lo que quiere decir.