El impacto de Ojalá que llueva café fue inmediato y notable. Canciones como "Visa para un Sueño", con su aire de rock y blues, y "La Gallera", que aborda temas sociales con una energía cercana al gospel, resonaron mucho. Pero sin duda, la que da título al álbum, "Ojalá que llueva café", se erigió como un himno que reflejaba las realidades de la gente del campo dominicano. El video de esta canción, dirigido por Peyi Guzmán, es considerado uno de los mejores en la historia de la música dominicana. Este álbum no solo consolidó a Guerra como una figura clave en Latinoamérica y Europa, sino que también marcó su primera gran incursión comercial a nivel internacional, alcanzando los primeros puestos en listas de varios países y vendiendo millones de copias.
La producción de este disco también estuvo marcada por momentos significativos. Antes de las sesiones de grabación, la cantante Maridalia Hernández dejó el grupo para seguir su carrera solista, siendo reemplazada por Marco Hernández y Milagros Taveras. Trágicamente, durante una gira por Venezuela, el percusionista Ángel Miro Andújar, conocido como "Catarey", falleció en un accidente de autobús en 1988. Tras este suceso, Milagros Taveras también se separó del grupo. Fue Bienvenido Rodríguez, presidente de Karen Records, quien animó a Guerra a seguir adelante, sugiriendo que grabar música sería el mejor homenaje a Andújar. Así nació "Ángel para una Tambora", dedicada a él, y se incorporó a Juan De la Cruz en la percusión. La canción principal, "Ojalá que llueva café", lanzada en junio de 1989, contó con la participación del coro infantil "Retoños", donde cantaba Laura Rivera Taveras.