La grabación de L.A. Woman tuvo un giro inesperado: el productor Paul A. Rothchild, quien había trabajado con ellos en sus primeros cinco discos, se retiró. No estaba conforme con lo que escuchaba en el estudio, especialmente con Love Her Madly, a la que llamó "música de cóctel". Rothchild, sin embargo, aclaró que esa crítica buscaba motivarlos. Su salida, sumada a su propio estado emocional tras la muerte de Janis Joplin, a quien también había producido, llevó a que recomendaran a Bruce Botnick, su ingeniero de sonido de confianza, para co-producir el álbum. Así, The Doors y Botnick se encargaron de dar forma a este trabajo, que se lanzó el 19 de abril de 1971. Es el último álbum de estudio con Jim Morrison aún en vida, aunque su voz aparecería póstumamente en An American Prayer en 1978.
El disco se sumerge de lleno en el blues, un género que ya venía marcando su sonido pero que aquí se siente más profundo. Canciones como Love Her Madly salieron como sencillo en marzo de 1971 y se metieron en el Top 20 del Billboard Hot 100. Al salir, L.A. Woman alcanzó el noveno puesto en el Billboard 200, y Riders on the Storm también tuvo su momento de éxito. Críticos como Richie Unterberger y David Quantick han señalado L.A. Woman como uno de los mejores trabajos de The Doors, destacando la interpretación vocal de Morrison y el retorno de la banda a un sonido más crudo y cercano al blues-rock. La grabación se realizó en The Doors' Workshop en Los Angeles, y el álbum, con una duración total de 48:25, se define por su género blues rock y psicodelia.