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Don’t Bore Us, Get to the Chorus 1995
Álbum · por Roxette ↗ Ver artista

Don’t Bore Us, Get to the Chorus

Este disco es una de esas joyas que aparecen cuando una banda decide no complicarse demasiado y, en cambio, se enfoca en lo que mejor sabe hacer: melodías directas, letras que enganchan y un sonido que invita a tararear desde el primer acorde. Don’t Bore Us, Get to the Chorus! salió en 1995 como un recopilatorio pensado para quienes seguían a Roxette en Europa y EE.UU., pero con un giro: no era solo un resumen de éxitos, sino un intento de condensar su esencia en catorce temas frescos y cuatro versiones alternativas. Lo grabaron en Suecia, con la misma fórmula que los había llevado al estrellato: guitarras brillantes, teclados que flotan y esa voz de Marie Fredriksson que podía sonar a la vez dulce y poderosa. El título ya lo dice todo: si vas a poner una canción, que sea memorable, que no te haga perder el tiempo.

Año
1995
Canciones
18
Duración
75 min 17 seg
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18 canciones

Lista de canciones

# Título Disponible

Sobre el álbum

Don’t Bore Us, Get to the Chorus, según DoReSol

El disco arranca con June Afternoon, un tema que suena a verano nórdico y a guitarras que se entrelazan como ramas al viento. Pero donde realmente brilla es en las pistas que ya eran éxitos confirmados antes de llegar al álbum: The Look y Listen to Your Heart aparecen aquí en versiones editadas para radio, igual que Dangerous y Joyride, que ya habían dominado las listas de Billboard. Lo curioso es que, aunque el disco es una compilación, incluye Almost Unreal, un tema escrito para la banda sonora de Super Mario Bros. y que, de paso, les dio exposición en un público completamente nuevo. También está It Must Have Been Love, esa balada que ya había sonado en Pretty Woman y que aquí reaparece en su versión para radio, más corta y con un arreglo que la hace sonar aún más íntima.

Grabado entre sesiones de estudio y giras, este álbum refleja la rutina de una banda que ya no tenía que demostrar nada, pero seguía buscando ese equilibrio entre lo comercial y lo auténtico. Las versiones alternativas de sus éxitos —como Sleeping in My Car o Crash! Boom! Bang!— muestran cómo ajustaban los temas para que encajaran en la radio sin perder su esencia. Y aunque no fue su disco más vendido —ese récord lo tiene Joyride—, sí les dejó un puñado de canciones que siguen sonando en cualquier lista de reproducción de los 90. La reedición de 2019, con pistas adicionales, no cambió mucho la esencia: sigue siendo ese disco que suena a carretera abierta, a noches de verano y a la confianza de una banda que sabía exactamente qué quería entregar.

Discografía

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