El disco arranca con June Afternoon, un tema que suena a verano nórdico y a guitarras que se entrelazan como ramas al viento. Pero donde realmente brilla es en las pistas que ya eran éxitos confirmados antes de llegar al álbum: The Look y Listen to Your Heart aparecen aquí en versiones editadas para radio, igual que Dangerous y Joyride, que ya habían dominado las listas de Billboard. Lo curioso es que, aunque el disco es una compilación, incluye Almost Unreal, un tema escrito para la banda sonora de Super Mario Bros. y que, de paso, les dio exposición en un público completamente nuevo. También está It Must Have Been Love, esa balada que ya había sonado en Pretty Woman y que aquí reaparece en su versión para radio, más corta y con un arreglo que la hace sonar aún más íntima.
Grabado entre sesiones de estudio y giras, este álbum refleja la rutina de una banda que ya no tenía que demostrar nada, pero seguía buscando ese equilibrio entre lo comercial y lo auténtico. Las versiones alternativas de sus éxitos —como Sleeping in My Car o Crash! Boom! Bang!— muestran cómo ajustaban los temas para que encajaran en la radio sin perder su esencia. Y aunque no fue su disco más vendido —ese récord lo tiene Joyride—, sí les dejó un puñado de canciones que siguen sonando en cualquier lista de reproducción de los 90. La reedición de 2019, con pistas adicionales, no cambió mucho la esencia: sigue siendo ese disco que suena a carretera abierta, a noches de verano y a la confianza de una banda que sabía exactamente qué quería entregar.