Dentro de este compendio de éxitos tempranos, hay varias piezas que destacan por su impacto y por ser representativas del estilo de Bo Diddley. Temas como "Bo Diddley", que da título al álbum, o "I'm a Man", son ejemplos perfectos de su propuesta rítmica y vocal. También encontramos "Bring It to Jerome", "Before You Accuse Me", "Hey! Bo Diddley", "Dearest Darling", "Hush Your Mouth", "Say Boss Man", "Diddley Daddy", "Diddy Wah Diddy", "Who Do You Love" y "Pretty Thing". Este trabajo fue reconocido por su influencia, y en 2012, la revista Rolling Stone lo incluyó en su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos, ubicándolo en el puesto 216, junto a su siguiente trabajo, Go Bo Diddley de 1959.
La naturaleza de este álbum como compilación de sencillos previos le otorga una cualidad especial. Captura la esencia de Bo Diddley en sus años formativos, mostrando la evolución y consistencia de su sonido a lo largo de esos años iniciales. Es un punto de partida fundamental para entender la trayectoria de uno de los pioneros del rock and roll, un disco que sigue resonando por su carácter distintivo y su energía contagiosa.