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Autoamerican 1980
Álbum · por Blondie ↗ Ver artista

Autoamerican

Blondie siempre tuvo un radar para lo que venía. Con Autoamerican, lanzado en noviembre de 1980, la banda llevó ese instinto un paso más allá: mezclaron rock, pop, jazz, reggae y hasta rap en un disco que sonaba como un futuro que ya estaba ahí. Grabado en Los Ángeles —por primera vez fuera de Nueva York—, el álbum nació de un viaje que incluyó sesiones bajo el sol de California y una portada que los devolvía a su ciudad: una foto en un techo cerca de Broadway y la Octava Avenida, con un auto futurista de fondo. El título casi fue Coca Cola, pero la empresa rechazó la idea. El resultado fue un disco que, según el productor Mike Chapman, no convenció a la disquera al principio: "No escuchamos ningún hit", le dijeron. Dos meses después, tenían dos números uno.

Año
1980
Canciones
12
Duración
46 min 37 seg

Sobre el álbum

Autoamerican, según DoReSol

El disco arranca con Europa, una obertura instrumental con cuerdas y electrónica que termina con la voz de Debbie Harry recitando sobre cultura automotriz. De ahí, el viaje sigue por caminos inesperados: The Tide Is High, un cover del tema de los Paragons que los llevó al primer puesto en EE.UU. y Reino Unido; Rapture, donde fusionaron funk, jazz y el entonces naciente rap para crear el primer tema de ese género en llegar al número uno en las listas estadounidenses; y Faces, con influencias de blues y saxofón. Hasta cerraron con Follow Me, un tema de Camelot que redondeó la idea de un álbum que no se quedaba en un solo estilo. La banda tocó con músicos como Tom Scott en saxos y Wah Wah Watson en guitarras, mientras Chris Stein bromeaba sobre manejar entre "coches de películas de ciencia ficción" para llegar al estudio.

La recepción fue inmediata: Autoamerican llegó al tercer puesto en Reino Unido, séptimo en EE.UU. y octavo en Australia. Las reediciones posteriores —en 1994 y 2001— agregaron versiones extendidas de Rapture y mezclas de otros éxitos, como Call Me. Pero más allá de los números, lo notable fue cómo el disco capturó un momento en que el pop podía ser experimental sin perder su gancho. Stein lo resumió años después: "No buscábamos sonar profundos, solo queríamos que cada canción sonara como algo que nadie más había hecho". Y vaya si lo lograron.