The story behind
Esa ráfaga de teclados que arranca Morning Star no es solo un tema más en el disco Celebrate!; es el momento en que el funk de Kool & the Gang se planta en el centro del escenario y no se mueve. El tema brilla por su construcción rítmica: un groove que se estira y contrae sin perder nunca el aliento, con un bajo que dibuja líneas limpias y una batería que marca el compás con precisión milimétrica. No es el típico tema de fiesta de los ochenta, donde todo se reduce a repeticiones; aquí cada sección respira distinto, como si la canción tuviera su propio pulso interno. El detalle que más salta a la vista es ese cambio de dinámica en el minuto final, donde el sonido se abre y deja espacio para que los instrumentos se luzcan sin perder la esencia bailable.
El álbum Celebrate! llegó a las tiendas a finales de septiembre de 1980, y aunque todos hablaron de Celebration por su éxito masivo, Morning Star es la pieza que muchos músicos de la época señalaban como la más innovadora. Se grabó en Los Angeles, con Deodato al mando de los controles, y aunque el disco entero tiene ese brillo característico de los estudios de la época, este tema en particular destaca por cómo equilibra la energía funk con toques de jazz. Los críticos de entonces, como Dennis Hunt en el Los Angeles Times, lo destacaron como uno de los momentos más sólidos del álbum, y no era para menos: en menos de cuatro minutos, la canción logra lo que muchos intentaban sin éxito: sonar fresca décadas después.