Miguel Mateos grabó Verano espacial como parte del álbum Uno, un disco que lo convirtió en un nombre importante en la escena del rock argentino. La canción dura poco más de tres minutos, un ritmo que se mueve entre lo directo y lo atmosférico. La letra habla de un verano que se siente como un viaje, como si el tiempo se estirara y se volviera más ligero. No es una canción muy complicada, pero tiene esa cualidad de quedarse en la cabeza, como si te hubiera dicho algo que no logras entender del todo. La banda la acompaña con un sonido limpio, sin complicaciones, pero que aporta un toque de calidez. Es una canción que se puede tocar en vivo, que se puede repetir sin cansarse, y que, en cierta manera, se parece a los primeros días de verano, cuando todo parece posible.