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Ella and Louis

por Ella Fitzgerald · Álbum Ella and Louis

The Nearness of You

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Del álbum

Ella and Louis

Ella and Louis

Ella Fitzgerald · 1956 · Track 10

Datos

Duración5:42
ÁlbumElla and Louis
Año1956
ISRCUSPR35612076

La historia detrás

En 1940, cuando el jazz aún respiraba en los salones de baile y las orquestas llenaban las ondas de radio, un tema escrito años antes encontró su voz definitiva. The Nearness of You nació en 1937 de la mano de Hoagy Carmichael y Ned Washington, pero no fue hasta tres años después, cuando Glenn Miller y su orquesta la grabaron con Ray Eberle al micrófono, que el mundo la escuchó por primera vez. Esa versión, editada en un single bajo el sello Bluebird Records, llegó a lo más alto de las listas Best Seller de Billboard ese mismo verano, demostrando que una melodía sencilla podía convertirse en un estándar instantáneo. Lo curioso es que, aunque la canción se pensó para una película de Paramount Pictures que nunca se estrenó, terminó siendo mucho más que un simple acompañamiento: se coló en el repertorio de leyendas como Louis Armstrong, Sarah Vaughan o Charlie Parker, cada uno dándole un giro único.

Pero donde The Nearness of You encontró su hogar más cálido fue en el álbum Ella & Louis, grabado en agosto de 1956 en los recién estrenados Capitol Studios de Hollywood. Ella Fitzgerald y Louis Armstrong ya habían colaborado antes, pero esta vez el Norman Granz —dueño del sello Verve— les dio rienda suelta para elegir once baladas, entre ellas esta, y moldearlas a su estilo. El resultado fue un disco que no solo llegó al número uno en la lista de jazz de Billboard, sino que también se coló entre los diez más vendidos del pop. La magia estuvo en el contraste: la voz cristalina de Fitzgerald, con su precisión y su capacidad para improvisar, y el timbre rasposo pero lleno de alma de Armstrong, que aportaba esos solos de trompeta que parecen susurrar más que tocar. El acompañamiento, a cargo del cuarteto de Oscar Peterson al piano, Ray Brown al contrabajo, Herb Ellis a la guitarra y Buddy Rich a la batería, fue el marco perfecto para que la canción respirara sin prisas, como si cada nota hubiera sido tallada a mano. Duró 5:42, pero en ese tiempo cabía todo: la nostalgia, la complicidad y esa cercanía que el título promete.