La historia detrás
Luis Alberto Spinetta y Fito Páez se juntaron en 1986 para grabar un disco que, más que un álbum, fue un cruce de generaciones. De ese encuentro nació Sólo La La La, una canción que no dice nada y lo dice todo: un tarareo de apenas unos segundos que funciona como un guiño entre dos músicos que, en ese momento, representaban dos épocas distintas del rock argentino. No hay letra, no hay melodía compleja, solo el sonido de dos voces —una aguda, otra grave— entrelazadas en un juego que parece improvisado, pero que en realidad es el resultado de una colaboración planeada para romper con lo establecido.
El disco La la la no fue un proyecto cualquiera: fue el primer álbum doble grabado en conjunto por dos figuras clave del rock nacional, en un país que recién salía de una dictadura y empezaba a respirar democracia. Spinetta, con 36 años y casi dos décadas de carrera, y Páez, con 23 y solo dos discos propios, se encontraron en el estudio para crear algo que no sonara a ninguno de los dos por separado. Sólo La La La es el track que mejor resume ese espíritu: un tema que no necesita palabras para transmitir la idea de que, a veces, la música puede ser pura conexión. Hasta el nombre del álbum —y de la canción— juega con esa repetición sin sentido, como si quisieran recordarle al oyente que, en medio de tanta letra y tanta estructura, a veces lo único que importa es el sonido en sí.