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La la la

por Luis Alberto Spinetta · Álbum La la la

Instant-táneas

Duración 5:20

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Del álbum

La la la

La la la

Luis Alberto Spinetta · 1986 · Track 2

Datos

Duración5:20
ÁlbumLa la la
Año1986

La historia detrás

Instant-táneas no suena como un tema más de los 80, sino como un instante capturado entre dos gigantes del rock argentino. Fito Páez y Luis Alberto Spinetta se juntan aquí para convertir una letra que parece un diario callejero en un diálogo musical donde los teclados de uno y la guitarra del otro se entrelazan como dos voces que se reconocen. El título mismo es un guiño: como las fotos instantáneas de John Lennon, pero llevadas a la vorágine de Buenos Aires, donde el narrador enumera fragmentos de una ciudad en conflicto ("veo una separación, un choque, un estallido, una universidad") mientras arrastra el peso de una relación que se desmorona. No es solo una canción sobre amor o desamor, sino sobre cómo la ciudad —y sus ruidos— se meten en el pecho y salen por la boca.

La grabación de La la la en 1986 ocurrió en un momento clave: Argentina respiraba democracia tras años de dictadura, y el rock nacional, que había nacido en los 60, se reinventaba con urgencia. Spinetta y Páez, cada uno con su propia sombra —él venía de un intento fallido con Charly García y el disco Privé, donde Fito había participado—, decidieron arriesgarse a un proyecto conjunto. El resultado fue un álbum doble donde conviven canciones de ambos, un tango de Mores/Contursi y hasta un instrumental de Carlos Franzetti. Pero Instant-táneas destaca porque ahí no solo suenan dos leyendas, sino dos generaciones: la que fundó el rock argentino y la que lo recibió con los ecos de Malvinas y la apertura democrática. La colaboración fue tan inusual que hasta hoy se recuerda como un hito, más allá de los números o los rankings. Eso sí, la vida le puso un giro trágico a ese momento: poco después de grabar, Páez perdió a su abuela y tía abuela en un crimen brutal en Rosario, un dolor que marcó el disco y que Spinetta acompañó de cerca, incluso atribuyéndose cierta culpa por la tragedia. El tema, entonces, también lleva ese peso, aunque suene a pura energía eléctrica y teclados.