La historia detrás
Babasónicos arrancó el milenio con un disco que los dejó en el mapa de golpe. Jessico, su sexto trabajo, salió en 2001 justo cuando la Argentina se desmoronaba en diciembre, pero la banda logró algo inesperado: un sonido que resonó más allá de las crisis. Entre las canciones que definieron ese momento está Rubí, un tema que no solo pegó en la radio, sino que se coló en las listas de lo mejor del año sin buscarlo demasiado.
La grabación de Rubí duró 3:45, pero su peso en el álbum —y en la escena— fue mucho más largo. Jessico no solo los llevó al top de las preferencias en revistas como Rolling Stone, Inrokuptibles y el suplemento Sí! de Clarín, sino que también se llevó el premio de "mejor disco de rock latino" según La banda Elástica de Los Ángeles. Los músicos argentinos lo votaron como el mejor de 2001 en una encuesta del suplemento NO de Página. No era un disco más: era el que marcó un antes y después para la banda, grabado en un país que se desarmaba pero donde la música seguía sonando fuerte.