La historia detrás
Deléctrico no suena como cualquier tema de los Babasónicos. Tiene ese aire eléctrico que parece escaparse de un enchufe mal aislado, como si la canción misma fuera un cable pelado. El bajo y la batería se entrelazan en un ritmo que no se queda quieto, mientras la voz de Babasónicos se balancea entre lo melódico y lo crudo, como si el tema estuviera a punto de sobrecargarse en cualquier momento. No es solo una canción: es una descarga controlada, un juego con la tensión que nunca termina de resolverse.
La grabaron en medio de un año complicado para la Argentina. En diciembre de 2001, el país estaba patas arriba, y Babasónicos sacó Jessico, un disco que, sin querer, terminó siendo el reflejo de ese momento: desordenado, intenso y lleno de energía contenida. Deléctrico se coló entre esas canciones como un destello, con sus 4:18 de duración justa para no cansar, pero suficiente para dejar marca. No buscaban sonar como nadie más: querían que el sonido les quemara los dedos al tocarlo. Y vaya si lo lograron.