La historia detrás
En el universo de Vasco Rossi, hay canciones que resuenan de una manera particular, y Portatemi Dio es una de ellas. Aunque no se menciona explícitamente en la información proporcionada, su título evoca una búsqueda profunda, una necesidad de trascendencia que a menudo se manifiesta en la música. La duración de la canción, 3 minutos y 23 segundos, nos da una idea de la concisión con la que se presenta esta expresión, invitando a una escucha atenta.
Este tema forma parte del álbum Bollicine, lanzado el 14 de abril de 1983. Este disco, que también tuvo una edición especial en formato "Picture" ese mismo año, es considerado uno de los trabajos más valorados tanto por el público como por la crítica dentro de la trayectoria de Vasco Rossi. De hecho, en 2012, la revista Rolling Stone Italia lo posicionó en el primer lugar de su ranking de los 100 mejores discos italianos. Dentro de Bollicine se encuentra Vita spericolata, una pieza que se presentó en el Festival de Sanremo y que rápidamente se convirtió en un himno para una generación. La historia detrás de Vita spericolata es interesante: la música fue idea de Tullio Ferro, quien también esbozó la letra en inglés. La idea surgió en el verano de 1982, pensando en un concierto en Cagliari que, lamentablemente, se canceló por mal tiempo. Fue en ese contexto, mientras Vasco se encontraba en su caravana, que la inspiración comenzó a fluir.
Vasco Rossi nació el 7 de febrero de 1952 en Zocca, un lugar tranquilo en el Appennino, situado entre Modena y Bologna. Su padre, Giovanni Carlo, un camionero, lo nombró en honor a un compañero de prisión que conoció en Germania. Su madre, Novella, se dedicó al hogar mientras su padre viajaba por toda Italia. Desde joven, Vasco demostró ser una persona poco convencional, alguien que no se adaptaba fácilmente a las normas. En 1972, en plena efervescencia estudiantil, se interesó por el teatro experimental. Sin embargo, sintiendo la necesidad de seguir formándose, se inscribió en la carrera de Pedagogia en la Universidad de Bologna. Pronto se dio cuenta de la gran diferencia entre esa disciplina y su verdadera pasión por la música, una diferencia que afectaba su bienestar. Ya en diciembre de 1965 había ganado el concurso Usignolo d'oro con la canción Come nelle fiabe. Decidió entonces seguir su instinto y se sumergió en el mundo de las "radio libere", una experiencia que marcaría su camino artístico. En 1975, junto a amigos, fundó una de estas emisoras, lo que lo definió desde el principio como una figura clave en ese ámbito.