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Del álbum
Almendra
Almendra · 1969
Datos
TonalidadG major
Duración4:01
ÁlbumAlmendra
Año1969
ISRCARF036900018
La historia detrás
Al abordar Plegaria para un niño dormido, nos encontramos ante una pieza que, desde sus inicios, invita a una escucha profunda. El tema se abre con un solo de guitarra eléctrica de una dulzura conmovedora, que prepara el terreno para una voz pausada. La estructura armónica, que parte de un acorde de mi menor, se expande rápidamente hacia combinaciones más complejas como sol mayor, fa mayor y mi mayor, para luego escalar a fa sostenido mayor y re mayor. La entrada sutil de un piano en el estribillo, con un acorde de do mayor, añade una capa de luminosidad que contrasta con el tono general. Esta canción, que forma parte del álbum debut de Almendra, es una de las composiciones más tempranas de Luis Alberto Spinetta, escrita en 1965, cuando apenas tenía quince años, incluso antes de la formación de la banda. Se presenta como una balada que evoca una canción de cuna, con un aire melancólico y letárgico que algunos describen como cercano al tango.
El álbum Almendra, lanzado en 1969, tuvo un impacto significativo en la escena musical argentina, definiendo la originalidad y calidad del llamado "rock nacional". Dentro de este contexto, Plegaria para un niño dormido ocupa el sexto lugar en el disco. Las canciones del álbum se asocian a tres códigos figurativos ligados a la imagen de la tapa: el ojo, la lágrima y la flecha. A esta pieza, al igual que a Muchacha (ojos de papel) y Figuración, le corresponde el símbolo de la lágrima, representando "temas que están en el brillo de la lágrima de mil años que llora el hombre de la tapa". La letra, narrada en tercera persona, transmite los sentimientos que surgen al observar a un niño durmiendo, funcionando como una plegaria para que no sea despertado. Se ha señalado el uso particular del lenguaje en la canción, donde Spinetta emplearía una licencia poética para alterar el acento de ciertas palabras, como "plegaria" y "niño", dándoles un matiz sonoro distintivo. Esta particularidad, aunque aportó encanto a la pieza, también generó debate en su momento.