La historia detrás
La canción Piggies, escrita por George Harrison, nos presenta una faceta satírica y crítica, evocando la atmósfera de Animal Farm de George Orwell. La letra, con un tono mordaz, reflexiona sobre la codicia y el consumismo, contrastando con elementos musicales que remiten al estilo barroco pop, como el uso del clavecín y arreglos de cuerdas orquestales. Si bien la producción oficial recae en George Martin, el trabajo de Chris Thomas fue fundamental, incluyendo su aporte en la parte del clavecín. La grabación se llevó a cabo entre septiembre y octubre de 1968 en los estudios EMI de Londres, y la canción tiene una duración aproximada de 2:04.
En el contexto de un año cargado de tensiones políticas como 1968, Piggies fue adoptada por algunos sectores como un himno de inconformismo. Incluso, la figura de Charles Manson la relacionó con su teoría de una revolución racial en Estados Unidos, inspirándose en la frase "What they need's a damn good whacking". Las acciones de sus seguidores dejaron pistas ligadas a la letra en escenas de crímenes ocurridos en agosto de 1969. La recepción de la canción ha sido diversa; algunos críticos valoran su calidad musical y el humor irónico de sus versos, mientras que otros la consideran dura y poco sutil. El demo original de Harrison, grabado en su casa de Esher, Surrey, se incluyó en la compilación Anthology 3 de 1996. Una versión en vivo, que recupera un verso omitido en la grabación de estudio, aparece en su álbum Live in Japan de 1992.