La historia detrás
Cuando te encontrás con Pet Sounds, la pieza instrumental que cierra el álbum del mismo nombre, te topás con un sonido que te transporta. Fue concebida originalmente con otro propósito, bajo el título tentativo de Run James Run, con la idea de que pudiera formar parte de una película de James Bond. Sin embargo, esa posibilidad no se concretó, y la composición terminó dándole nombre a uno de los discos más influyentes de The Beach Boys. La grabación se realizó el 17 de noviembre de 1965 en los estudios United Western Recorders, con Chuck Britz a cargo de la ingeniería.
Lo que hace a Pet Sounds tan particular es su atmósfera exótica, que evoca trabajos de artistas como Les Baxter y Martin Denny. Escucharás bongos y güiro, combinados con el sonido penetrante de los vientos y un ritmo que se inclina hacia lo latino. Curiosamente, la percusión distintiva que oís en la pista la aporta el baterista Ritchie Frost, quien, a pedido de Brian Wilson, utilizó dos latas de Coca Cola vacías para crear ese efecto. En la postproducción, se sumaron más bongos y dos guitarras con un filtro de altavoz Leslie, dándole ese toque único. Esta pieza instrumental, junto con Let's Go Away for Awhile, representa una faceta exploratoria dentro del álbum.