La historia detrás
Only the Wind, según DoReSol
La canción Only the Wind suena como si flotara sobre un paisaje sonoro que no termina de asentarse. No es un tema que avance con golpes de bombo ni con melodías que se clavan al oído; en cambio, se mueve en círculos, como si el viento mismo guiara sus cambios de armonía. El bajo sintetizado traza un patrón que se repite, pero no de manera mecánica: hay un pequeño desfasaje, un respiro que le da vida y lo aleja del loop frío. La voz de Neil Tennant no canta sobre algo concreto, sino sobre sensaciones que se escapan, como si el tema hablara de estar a la deriva sin un rumbo fijo. Eso la hace diferente a otros cortes del synthpop de la época, donde lo habitual era buscar ganchos pegajosos o ritmos que invitaran a bailar. Aquí, en cambio, hay una especie de calma inquieta, como si la canción estuviera a punto de disolverse en el aire.
La grabaron en 1990, en el estudio Red Deer de Harold Faltermeyer en Múnich, en plena Alemania Occidental. El dúo Pet Shop Boys llegó con una idea clara: querían alejarse de los sintetizadores digitales que dominaban el mercado y volver a lo analógico, a ese sonido cálido y menos pulido que los equipos de la época no siempre lograban capturar. Faltermeyer, conocido por su manejo de máquinas como el Yamaha DX7 o el Roland Jupiter-8, fue la elección natural. El resultado fue un álbum, Behaviour —o Behavior en Estados Unidos—, que rompió con el estilo más experimental de su trabajo anterior, Introspective, y tampoco se parecía al pop luminoso que vendrían después con Very. Only the Wind encapsula esa búsqueda: no es un tema que llame la atención a gritos, pero su atmósfera lo hace memorable. La mezcla corrió por cuenta de Julian Mendelsohn, quien le dio ese equilibrio entre lo etéreo y lo terrenal que termina de definir su carácter.
Del álbum
Behaviour
Pet Shop Boys · 1990 · Track 5
Datos
Créditos
Música Chris Lowe, Neil Tennant