La historia detrás
Marilyn, la Cenicienta y las mujeres, según DoReSol
En Marilyn, la Cenicienta y las mujeres el piano de Charly García no suena como un acompañamiento, sino como un personaje más. La canción avanza con un groove que se balancea entre lo juguetón y lo melancólico, pero es ese teclado el que le da ese aire de cuento distorsionado, como si la historia que cuenta —una mezcla de mitos pop y frustraciones cotidianas— se contara desde el otro lado del espejo. El tema no sigue el ritmo convencional: hay un vaivén en la batería de Oscar Moro que parece escaparse de la métrica, como si el tiempo mismo se resistiera a encajar en un molde fijo. Eso, sumado a los coros que repiten frases con un dejo irónico, hace que la canción no suene a un simple tema de rock progresivo, sino a una broma musical con patas largas.
Lo grabaron en los estudios Ion en 1977, en plena efervescencia creativa de La Máquina de Hacer Pájaros. El disco, Películas, salió ese mismo año y marcó un salto en su sonido: más capas, más experimentación, como si hubieran decidido que los arreglos no podían quedarse quietos. El arte del álbum, a cargo de Juan Oreste Gatti, ya anunciaba esa mezcla de fantasía y desorden que luego se colaría en las letras. No era un disco pensado para sonar limpio: era un disco que quería que cada instrumento respirara, incluso si eso significaba que el compás a veces se desordenara. La revista Rolling Stone argentina lo recordaría décadas después, colocándolo en el puesto 71 de su lista de los mejores álbumes de rock nacional, pero en su momento no buscaban premios: buscaban que la música sonara como algo que aún no existía.
Del álbum
Películas
La Máquina de Hacer Pájaros · 1977 · Track 2
Datos
Créditos
Letra Charly García
Música Charly García