La historia detrás
Itsári, según DoReSol
Itsári suena como un viaje sonoro que se desprende del resto del disco. No es solo un tema más en Roots, sino un puente entre la crudeza metalera de Sepultura y el latido orgánico de las raíces brasileñas. La canción respira en un compás que no se ajusta al cuatro por cuatro tradicional: el bajo y la batería trazan un groove que oscila entre lo tribal y lo industrial, mientras la guitarra de Andreas Kisser dibuja líneas cortantes sobre ese fondo. Hay algo en el aire que recuerda a un ritual, pero con la distorsión de un amplificador al máximo.
La grabación de Itsári ocurrió en Estados Unidos, entre sesiones cargadas de experimentación. Sepultura había decidido profundizar en sonidos autóctonos, y para eso convocaron a Carlinhos Brown, quien no solo aportó percusiones en vivo, sino que moldeó las secciones de ensamble con un enfoque casi arquitectónico. El resultado quedó en manos de Ross Robinson como productor, un tipo que ya había trabajado con bandas como Korn y que aquí empujó al grupo a explorar texturas más orgánicas sin perder la intensidad. La mezcla final, firmada por Andy Wallace y su equipo, le dio ese brillo sucio que hace que la canción suene tanto en un estadio como en un ritual nocturno. Duró 4:49, pero en ese tiempo caben capas de sonido que parecen expandirse.
Del álbum
Roots
Sepultura · 1996 · Track 12
Datos
Créditos
Música Sepultura, [traditional]