La historia detrás
Cuando te sumergís en Guiltiness, te encontrás con una pieza que, si bien forma parte del álbum Exodus de 1977, se distingue por su atmósfera. La producción de este disco, lanzado por Bob Marley & The Wailers en junio de ese año a través de Island Records, se caracteriza por un sonido relajado, con líneas de bajo que invitan al movimiento y un protagonismo especial del piano, la trompeta y la guitarra. A diferencia de trabajos anteriores de la banda, Exodus se aleja de narrativas complejas para explorar temas como el cambio, la política religiosa y la sexualidad. El álbum se divide conceptualmente: la primera parte aborda cuestiones de fe y política, mientras que la segunda se enfoca en el amor y la perseverancia. La duración de esta canción en particular es de 3:20.
La grabación de Exodus, y por ende de Guiltiness, tuvo un contexto particular. Tras un intento de asesinato sufrido por Bob Marley el 3 de diciembre de 1976 en Jamaica, donde recibió un disparo en el pecho y el brazo, decidió exiliarse en London. Fue allí donde se gestó este álbum, con la ingeniería de grabación a cargo de Terry Barham, Guy Bidmead y Karl Pitterson. La mezcla contó con la participación de Aston “Family Man” Barrett, Chris Blackwell y Karl Pitterson, mientras que la producción recayó en Bob Marley & The Wailers. Este disco, que siguió a Rastaman Vibration de 1976, no solo fue un éxito crítico y comercial, obteniendo certificaciones de oro en varios países, sino que también marcó un punto de inflexión en la carrera internacional de Marley. El álbum, que se remasterizó en 2017 para celebrar su 40 aniversario, contiene más temas incluidos en la compilación Legend que cualquier otro disco suyo.