La historia detrás
Luis Alberto Spinetta y Fito Páez le dieron un giro inesperado a un tango clásico en 1986 cuando incluyeron Gricel en su álbum conjunto La la la. El tema original, compuesto por Mariano Mores en la música y José María Contursi en la letra, era un retrato del amor y el arrepentimiento: Contursi lo escribió inspirado en su romance con Susana Gricel Viganó, una relación que lo marcó para siempre. Pero en manos de Spinetta y Páez, el tango dejó de ser solo nostalgia para convertirse en algo más oscuro. La versión, interpretada a dúo con Spinetta en guitarra eléctrica y voz principal, y Páez en piano, teclados y segunda voz, incorporó efectos ambientales —como coros distorsionados y sonidos de trenes— creados con un teclado Hammond B3 modificado por Farley Parkenfarker. El resultado fue una lectura siniestra, donde el dolor del original se potenció con un aire paranoide, especialmente en la repetición obsesiva de la frase *"no te olvides de mí"*.
La inclusión de Gricel en La la la no fue casual. El disco, grabado en 1986, fue un experimento audaz en un momento en que el rock argentino aún chocaba con el tango y el folklore. Spinetta y Páez no buscaban solo versionar un clásico: querían desarmarlo. El tema, que en su versión original duraba poco más de tres minutos, aquí se extendió a 4:07, con una atmósfera que oscilaba entre lo litúrgico y lo onírico. La idea partió de Páez, pero fue Spinetta quien definió la armonización, llevando la canción a un territorio donde lo romántico y lo perturbador se entrelazaban. En una muestra organizada por la Biblioteca Nacional en 2012, Páez recordó cómo ese encuentro de voces y sonidos terminó siendo uno de los momentos más intensos del álbum, un disco que Rolling Stone Argentina ubicó décadas después entre los cien mejores de la historia del rock local.